LA MOTIVACIÓN EN LA DOCENCIA.

Para alcanzar el bienestar en el docente de acuerdo al método de pensamiento emocional es a través de la motivación. De acuerdo al Dr. Bisquerra la motivación es “un constructo teórico-hipotético que designa un proceso complejo que causa la conducta”.

Bazarra y otros nos dicen que “los profesores que consiguen mantener la ilusión y el valor hacia su trabajo, pese a las circunstancias en las que lo desarrollan, se debe a su propio deseo de motivarse”. Habitualmente los docentes señalan la poca motivación que tienen sus estudiantes. Sin embargo, un docente desmotivado provoca en muchos casos la desmotivación de sus estudiantes. Por el contrario, un docente muy motivado genera motivación entre sus discípulos.

Tal vez el enemigo más importante de la motivación sea la postergación. El método de pensamiento emocional hace suyas las recomendaciones de Gaja que propone cuatro acciones para contrarrestar esa tendencia postergatoria:

  1. Establecer un horario.
  2. Hacer aquellas cosas que para las que estemos menos motivados.
  3. Contrarrestar los pensamientos negativos.
  4. No buscar excusas.


Además, y alusivo a los docentes universitarios este método asume las recomendaciones de Knight como son: 
  1. Las recompensas afectivas.
  2. La retroafirmación positiva.
  3. La autonomía y sentimiento del control de la propia conducta.
  4. La conciencia de poder alcanzar los propios objetivos.
  5. Las autoteorías positivas sobre uno mismo.
El método de pensamiento emocional estudia un conjunto de acciones, sentimientos y actos que pueden los docentes llevar a cabo con el fin de incrementar su motivación.
1. Tener un proyecto vital. La motivación en el docente debe partir de la motivación vital, de un proyecto vital. En tal sentido, el método de pensamiento emocional nos propone elaborar un proyecto de vida, un proyecto que por encima de la enseñanza de sentido a nuestra vida. El proyecto vital del docente debe nacer de la utopía, debe nacer de la crítica y de una concepción humanista y liberadora de la educación como nos dice Paolo Freire, o como nos propone Ortega y Gasset aspirar a ser no parte de la masa, sino pertenecer a lo que él denomina minoría auténtica. 
2. Determinar sus metas. José Antonio Marina nos indica que muchas veces o no saben qué hacer, o saben qué hacer y no saben cómo, o saben el qué y el cómo, pero no se atreven. Entonces, lo que tienen que hacer es proponerse metas alcanzables. 
3. Plantear una estrategia. Una vez elegida la meta, será puntual conocer cuáles son las herramientas para conseguirla y establecer acciones y plazos, que tendrán que ser buenos administradores de su propio tiempo. En disposición a conseguirlo será bueno que conozcan en qué se va el tiempo a través de unas gráficas que se presenta el método de pensamiento emocional o podran, también, utilizar el diario como se los recomiendan Cox y Heames.
4. La toma de decisiones. Es importante que los docentes aprendan a tomar decisiones una vez analizadas las opciones que se les presentan al alcance.
El método de pensamiento emocional les propone la elaboración de un DAFO emocional, es decir, valorar sus fortalezas, debilidades, así como las oportunidades que tengan junto al conocimiento de las amenazas que puedan debilitarlas. Muchas veces los docentes conocen sus fortalezas y debilidades, ya que son personas críticas y autocríticas, con dificultad muchas veces, también, desconocen las oportunidades para mejorar su situación vital que se les presentan, las oportunidades ejercidas por las amenazas las que pueden dar un giro total a sus vidas. Estas oportunidades pueden venir a veces de gestionar un grado, un posgrado o completar la tesis doctoral, pero también pueden llegar desde el mundo de los negocios, de implicarse en una ONG o simplemente, profundizar en sus relaciones familiares y amistades.

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