LA DISCAPACIDAD INTELECTUAL EN EL AULA.

El docente es la persona facultada de orientar el proceso de aprendizaje en el contexto escolar; de igual manera debe ser un facilitador de estrategias y actividades que aporte al desarrollo integral de todos sus estudiantes; por consiguiente es importante resaltar algunas actitudes que facilitarán su labor con los estudiantes en general, y en especial con aquellos con discapacidad intelectual. 

  1. Creatividad: los materiales diversos y variados, atractivos y estimulantes facilitarán la interiorización de los conceptos. Cuando el docente proporciona elementos llamativos el estudiante desarrolla gran interés por explorar y aprender por él mismo.
  2. Flexibilidad: Es importante que el profesor esté atento a las señales que el estudiante emita, buscando interpretarlas y adaptarse a ellas; si él muestra interés por un material, quiere hablar de algún tema o desea realizar una actividad, el docente le ayudará y adaptará su trabajo de la mejor manera posible, esto favorecerá que los temas planteados en clase sean interesantes para el estudiante con discapacidad Intelectual y que el nivel de exigencia sea el adecuado. 
  3. Respeto: El estudiante con discapacidad Intelectual aprecia al otro y sus sentimientos con gran agudeza; por lo tanto el estudiante debe captar que su docente tiene deseo sincero de ayudarle, unido al respeto y aceptación de su persona, con sus dificultades y fortalezas. Si es preciso extinguir conductas inadecuadas del estudiante es conveniente corregirle sin condenarle; lo anterior permite que el estudiante vea a su docente como un ejemplo y como una figura de autoridad que desea su bienestar.
  4. Exigencia: tiene doble dirección la primera sobre el docente a nivel profesional, quien no debe bajar la guardia, preparar muy bien el trabajo, y conocer al estudiante para así identificar en que momento aumentar el nivel de complejidad en sus actividades. La segunda dirección corresponde a las habilidades que identifica en el estudiante y tiene que ver con no pedirle tanto que lo lleve a la frustración, pero tampoco tan bajo que lo desmotive y no le permita aprender.
  5. Alegría: el docente debe reflejar buen humor en las relaciones diarias con el estudiante, sentirse bien en su rol profesional y reflejarlo ante el grupo que dirige, llenarse de satisfacción con los pequeños logros que alance el estudiante; lo que para el docente es un logro pequeño para el estudiante con Discapacidad es un triunfo muy grande y le hará muy feliz cumplir con las metas que su docente le propone diariamente. 
Son fundamentales los aportes que brinda la participación del estudiante dentro del aula, dado que a partir de la socialización, el intercambio de ideas y las actividades grupales, todos los estudiantes incluidos aquellos con discapacidad intelectual fortalecen sus habilidades comunicativas, aprenden de sus compañeros y logran ser más pertinentes dentro de un contexto real. En relación a lo anterior es preciso dar a conocer algunas estrategias sugeridas por Josmar Martínez para que el estudiante en situación de discapacidad intelectual pueda participar activamente dentro del aula, potencialice las habilidades que posee, desarrolle otras que son necesarias para su calidad de vida y para que a su vez pueda asumir un rol ocupacional dentro de un contexto social. Estas estrategias son: 
  1. Proporcionar especial atención a la calidad de su comunicación con otros, sus interacciones sociales y el aporte significativo que hacen al grupo, 
  2. Invitar a los compañeros del grupo a iniciar las interacciones con el estudiante que tiene Discapacidad Intelectual. 
  3. Permitir que ocurran interacciones espontáneas sin la intervención constante de un adulto. 
  4. Relacionar experiencias, pensamientos y sentimientos en beneficio del estudiante. 
  5. Motivar a los compañeros a interpretar comunicación no verbal, sin que se esté haciendo referencia al estudiante con discapacidad. 
  6. Enseñar a los compañeros a incluir al estudiante en la toma de decisiones y en la elección de las actividades.
  7. Presentar siempre ejemplos a seguir o modelar. 
  8. En las actividades grupales, dar instrucciones claras, concretas y sencillas y utilizar un lenguaje y un medio de comunicación adecuado. 
  9. Potenciar el aprendizaje cooperativo, constructivo y operatorio. 
  10. Plantear actividades que puedan ser trabajadas por todos pero con diferentes niveles de exigencia para que puedan adecuarse a los diferentes niveles de desempeño de los estudiantes con discapacidad intelectual.
  11. Adecuar los materiales a las particularidades del estudiante.
  12. Formar partícipes del aprendizaje a los estudiantes con discapacidad intelectual en la planeación de los objetivos, y la autoevaluación de desempeño. 
  13. Utilizar el juego como estrategia de aprendizaje. 
  14. Plantear actividades acordes al proceso de desarrollo, intereses y expectativas de los estudiantes. 
  15. Si el estudiante con discapacidad intelectual utiliza un sistema de comunicación aumentativo o alternativo, este debe ser manejado por el profesor y además enseñarlo a los compañeros de clase. 
  16. Mantener una estructura clara de trabajo, desarrollando algunas rutinas de trabajo. Esto le dará seguridad estudiante con discapacidad cognitiva y facilitará su disposición para las actividades. 
  17. Nunca enfatizar en el error, sino guiar mediante un apoyo para dar la respuesta correcta. Procurar no hacerlo borrar y repetir, sino ensayar con un nuevo ejercicio suministrando los apoyos necesarios para garantizar el éxito. 
  18. Enfatizar la parte de la tarea o actividad que realizó bien o el logro que tuvo respecto a las tareas previas. 
  19. Preparar las evaluaciones previamente con todas las adecuaciones necesarias para evaluar el proceso y garantizar el éxito. Permítale utilizar recursos adicionales en el momento de la evaluación. 
  20. Equilibrar los elogios y correcciones que recibe el estudiante con discapacidad intelectual. Siempre deben ser mayores los reconocimientos.
  21. Estimular el interés de los compañeros en servirle de modelo durante las actividades que le cuesta comprender o realizar. 
  22. Mantener presencia visual utilizando expresiones faciales que refuercen la interacción en clase y moverse por todo el salón. 
  23. Verificar que el estudiante con Discapacidad Intelectual recibió y procesó adecuadamente la instrucción y la información. 
  24. Presentar un esquema y/o agenda al principio de la clase y ubicarla en un lugar donde el estudiante pueda acceder a ella. 
  25. Si es necesario brindarle más tiempo para realizar el trabajo asignado en clase. 
  26. Permitir el uso de auxiliares como el ábaco, la calculadora, el alfabeto móvil, computador, procesador de palabras.

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