PEDAGOGÍA SISTÉMICA EN EL AULA DE CLASES | DOCENTES 2.0

En la actualidad, se habla de termino pedagogía sistémica que es un método educativo que se sustenta en el paradigma sistémico-fenomenológico. Esta pedagogía fue desarrollada por el autor Bert Hellinger, que lo ha mostrado a través de lo que se denominan constelaciones familiares. 

Este tipo de formación no se trata de una teoría cerrada, a modo de verdades definitorias, sino de una práctica dinámica que está vinculada a lo que aparece en cada momento en esos campos de interacción. Es sistémico porque tiene que ver con la perspectiva de la que se nutren todos los campos de conocimiento actuales, y en concreto en el ámbito de lo social, y por tanto igualmente en el de la familia, que considera a los grupos humanos como sistemas relacionales en los que todos sus miembros están estrechamente relacionados con el resto, siguiendo unas dinámicas específicas, alejadas de los planteamientos lineales de causa-efecto, que aquí son entendidos desde los conceptos de totalidad, circularidad y retroalimentación.

El autor Hellinger observó que en los sistemas familiares se daban, a menudo, ciertos desconciertos, generalmente relacionados con la exclusión de miembros determinados del grupo, debido a su peculiar forma de actuar, y puso en evidencia que en alguna generación posterior algún nuevo miembro de la familia, por fidelidad y amor a la persona excluida, tomaría a su cargo la tarea o la dirección de vida del que fue excluido. En las constelaciones emerge el desorden instalado en el sistema familiar, y desde él se puede trabajar en la dirección de una nueva imagen, más amable y auténticamente amorosa, que permita a esa persona tomar en su corazón una nueva lectura de las circunstancias de su vida, y de aquel o aquellos a los que substituye o representa con la buena intención de restituirles su dignidad y su derecho a la pertenencia a la familia. 
Dado que la pedagogía sistémica se maneja en un contexto educativo, resulta necesario mirar cómo traducimos e integramos los principios que sustentan los órdenes del amor para que nos sirvan de orientación en la labor educativa: 
– La importancia del orden: qué fue antes y qué está después; vinculación entre generaciones tanto para el estudiante como para los docentes. 
– La importancia del lugar: tiene que ver con las funciones, quién es y cómo hace de padre, de madre, de docente, de Administración, entre otros. Es decir, los padres facilitan y los hijos reciben, los educadores ofrecen y los estudiantes adquieren). 
– El valor de la inclusión: el aula de clases, la institución educativa, como un espacio de comunicación en el que todos tienen un lugar. 
– El contrato de las culturas de origen: que tiene que ver con la fidelidad al contexto del que provenimos, la conciencia. 
– La significatividad de las interacciones: La relación de los miembros del proceso educativo cuando muestra algún tipo de síntoma, la razón de ser de este no está tanto en la forma concreta que toma sino en la información que da al sistema de que hay algún argumento que no resulta funcional para el bienestar colectivo y personal.
En síntesis, la pedagogía sistémica nos abre a diálogos con los contextos, estas conversaciones incluyen tanto lo cognitivo como lo emocional, puesto que ambos aspectos forman parte del mismo todo, así como la sensibilidad y la percepción respecto a lo que es. Es por ello, que resulta importante que el docente se cuestione lo siguiente:
1. ¿Dónde está puesta su mirada como docente? 
2. ¿Cuál es el lugar que ocupa en el aula de clases? 
3. ¿Dónde siente el vacío al momento de desarrollar la clase? 
4. ¿Por qué siempre está presente la lucha, en la confrontación en el aula de clases? 
5. ¿Hacia dónde está la intención el amor y la fidelidad de sus estudiantes, de nosotros mismos? 
6. ¿Puede ver detrás de cada estudiante, a sus padres? 
7. ¿Es posible observar en su intervención como docente, a sus propios padres? 
Estas interrogantes le ayudaran como docente a establecer una buena relación, una vinculación deseable entre los estudiantes y los padres, solo plantearse un sencillo diálogo de afirmaciones de reconocimiento, expresado desde el corazón y ordenado para poder alcanzar plena confianza en nuestros recursos, en los de nuestros educados y en los de sus familias.

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