Algunas familias, habituadas a la escuela tradicional, manejan la educación en casa de la misma manera como la enseñanza que conocen desde la institución educativa, compran libros escolares según el grado que corresponde a sus hijos según su edad, les dictan clases y avanzan en los libros de manera sistemática y planificada.

Existen muchas razones a favor de la educación en el hogar. Aludiremos aquellas que nos parecen las más importantes, y las clasificamos por: razones pedagógicas, psicológicas e históricas.

Razones pedagógicas:
  1. Para brindar a los hijos atención individual y monitoreo personal.
  2. Para brindarles una educación de acuerdo a sus características, intereses y necesidades personales.
  3. Para que los hijos se conviertan en personas libres y responsables, teniendo libertad de elección en su propio aprendizaje.
  4. Para poder ser un buen ejemplo para ellos, y protegerlos de los malos ejemplos que encontrarán en la escuela.
  5. La convivencia de niños de diferentes edades les enseña a valorar la diversidad.
Razones psicológicas:
  1. Para educar a los niños con amor y comprensión, en vez de entregarlos a personas que los enseñan solamente para ganarse la vida.
  2. Para evitar los traumas que ocurren cuando los niños son separados de sus padres a una edad demasiado temprana.
  3. Para protegerlos del maltrato que pueden sufrir en la escuela.
Razones históricas:
  1. Porque la educación en casa era el modelo educativo normal, y el más exitoso, durante toda la historia hasta el siglo XIX.
  2. Porque en las culturas antiguas, la educación estatal de los niños era el comienzo del quebrantamiento de la cultura.
  3. Porque muchos personajes famosos del pasado y del presente recibieron los fundamentos de su educación y de su ingenio en casa.
La educación en el hogar, es lo mejor para su familia, si:
  1. Ama a sus hijos lo suficiente para pasar mucho tiempo con ellos.
  2. Tiene suficiente dedicación para crear actividades interesantes para sus hijos, buscar informaciones al respecto, y ser innovativo.
  3. Está dispuesto a convertirse nuevamente en un aprendedor, y a aprender, explorar y crecer junto con sus hijos.
  4. Valora el bienestar de sus hijos más que el «seguir la corriente».
  5. Está lo suficientemente convencido de este camino para hacer frente a las críticas que seguramente le llegarán de parte de familiares, vecinos, profesores, u otras personas.
Por otro lado, el nivel educativo de los padres no tiene mucho que ver con su capacidad de educar a sus hijos. Investigaciones encontraron que, sorprendentemente, aun padres sin educación secundaria completa hicieron una mejor labor educando a sus hijos en casa, que si hubieran enviado a sus hijos a una institución educativa. 
No es entonces el nivel educativo que hace la diferencia, pero si la dedicación de los padres, y su amor por sus hijos.

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