La salud mental es reconocida como un proceso determinado por componentes históricos, socio-económicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona. 

Se debe partir de la creencia, ante la capacidad de todas las personas. De acuerdo al autor Quiroga, define la Salud Mental: como proceso y como representación social, es en un plano una construcción social. En donde esas construcciones no participan solo el conjunto de organizaciones que se ligan a ella en forma explícita, como lo son hospitales y servicios, personal técnico y administrativo.
Los docentes en su mayoría se ven muy desgastados, cansados, agotados, tristes, preocupados, solos y otros resignados. Hoy en día nos podemos apreciar que la mayoría de las licencias de permisos en la docencia, es por la salud mental; y que muchos de los docentes con labores pasivas o diferentes padecen de tal patología, creándose así un círculo recurrente donde, el docente realiza tareas pasivas un tiempo, vuelve a su tarea habitual y vuelve a caer en tareas pasivas de nuevo. Muchos de estos desempeñan doble turno para poder satisfacer sus necesidades básicas. En el ámbito privado hay una cierta naturalización del problema institucional donde todo se oculta, planteando que entre los compañeros que hay muy buena relación y un clima de gran familia institucional.
El malestar que se despierta en los docentes también tiene que ver con las jornadas laborales del docente que no solo se cumple en el horario de institución educativa, sino que el docente tiene que realizar en su casa tareas relacionadas con las actividades docentes de planificación, corrección, entre otros., y que por lo tanto según el autor Sadop expone que, “muchos de los docentes deben dejar de hacer actividades de familia para cumplir con lo que se le exige”. 
Actualmente, se ha cambiado la mirada del docente en la sociedad, nos encontramos con otros valores donde no se visualiza el reconocimiento del rol docente ni el respeto hacia ellos. La mutación social ha generado sujetos con derechos, pero pareciera que no tienen ninguna obligación. Se le ha reubicado a la institución educativa una responsabilidad enorme que esta por fuera de la enseñanza, la cual ha quedado proscrita; en ellas encontramos docentes que realizan múltiples funciones por cuestiones sociales que la han atravesado.
En síntesis, el problema surge cuando los horarios de trabajo no les permiten solucionar todo lo que desean o lo que habían idealizado en la profesión y la realidad no se parece en nada a lo que había imaginado que era. Los bajos sueldos, los escasos incentivos profesionales o la pérdida de prestigio social son también factores que propician la aparición del Burn Out.
Las profesiones relacionadas con el mundo sanitario, de la educación o la administración pública, suelen ser las que más acontecimiento reflejan en las estadísticas, porque están en contacto con personas con problemas y suelen ser ellos los que deben solucionar esos problemas. La frustración se produce cuando ven que su trabajo no es productivo y sienten que su trabajo es improductivo.

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