Hacia fines de los años sesenta, surgió la expresión educación informal y educación no formal. Al principio se usó ambos términos, para designar la educación fundada fuera de la institución educativa. No obstante, la gran extensión y la heterogeneidad interna en tal sector, fortaleció enseguida las distinciones también en él.

De acuerdo con el autor Mosquera “la necesidad de nuevas formas de educación se advierte en los deseos de las personas para poder continuar de algún modo sus estudios y obtener conocimientos”. Para los autores de “Aprender a ser” la mayor dificultad en el enfrentamiento del desafío de la situación actual radica en no saber cómo adaptarse a esta época delirante sin destruir las estructuras y valores sociales más nucleares y sólidos, parece una realidad razonable que las sociedades no pueden permanecer inmutables, como tampoco soportar cambios demasiados.
Frente a estas consideraciones es factible preguntarse si la educación, desde una sola de sus modalidades, la “Educación = Institución educativa”, como creencia fundamental de los sistemas educativos modernos, pueden enfrentar satisfactoriamente los desafíos de la hora actual y desconocer la incidencia favorable o desfavorable de los otros, en la compleja red de los intercambios sociales desde el nivel local al nivel universal. Es importante señalar, que la educación se fue dando como un proceso naturalmente integrado al conjunto de la vida social; de ahí que su primera forma responde al o que hoy la ciencia pedagógica denomina educación informal. Más adelante, las propias características de la vida social hicieron necesaria la emergencia de la educación institucionalizada, es decir, educación formal. 
En las sociedades remotas, la educación era múltiple y continua. Se fundaba al mismo tiempo en el carácter, las aptitudes, las competencias, la conducta, las cualidades morales del sujeto, que más que recibir educación se puede decir, que se enseñaba él mismo por simbiosis. La vida familiar o vida de clan, trabajos, juegos, ritos, ceremonias, todo constituía, en el curso de los días, una ocasión para instruirse. Estas modalidades informales, no institucionales del aprendizaje, han prevalecido hasta nuestros días en extensas regiones del mundo, donde constituyen todavía en único modo de educación de que disponen millones de seres. 
En sintesis, las sociedades escolarizadas contemporáneas no se diferencian tanto de las demás como pudiera parecer a primera vista, ya que es cierto que el estudiante recibe y toma siempre directamente, una gran parte de su educación de su ambiente, de su familia y de su sociedad, la cual a cambio proporciona al enseñando la cuadrícula que le permitirá ordenar y conceptualizar los conocimientos que él toma de su ambiente.

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