EL CEREBRO EMOCIONAL Y LA EDUCACIÓN INTEGRAL.

El individuo es una unidad cuerpo-cerebro-mente que se relaciona con su medio ambiente, y cuya función principal es la supervivencia.

Ante un estímulo proveniente del exterior, la información ingresa a través de los sentidos y es evaluada en el primer filtro, el sistema activador reticular ascendente antes de llegar al tálamo. Si el estímulo es a favor de la supervivencia la información ingresará al núcleo accumbens. Si en cambio pone en riesgo la supervivencia, y necesitamos una respuesta rápida, se activará la amígdala cerebral quien prepara al cuerpo para el ataque o la huida. Y el sistema simpático hará su trabajo. A este proceso se le llama camino corto.


Si el estímulo es neutro (ni a favor ni en contra de la supervivencia) la información recorre un camino largo, ya que pasa del tálamo hasta los lóbulos pre-frontales pasando por la corteza cerebral. Esto significa una evaluación más compleja (y con más elementos), que permiten una lectura más completa de la situación, por consiguiente una respuesta precisa y elaborada. Para lograr esta función, el ser humano debe poder conocer y controlar tanto el mundo interior como el exterior.

El mundo exterior se logra conocer a través de los sentidos y se puede controlar a través de las conductas. El mundo interior a través del pensamiento, utilizando la inteligencia emocional.

Con el fin de unificar estos conocimientos, para comprender y modelar la conducta humana, es necesaria la Neurosicoeducación, que además nos permite comprender el funcionamiento del cerebro.

Nuestro cerebro está formado por:

  1. Cerebro instintivo (reptiliano);
  2. Cerebro emocional (sistema límbico o cerebro de mamífero);
  3. Cerebro cognitivo ejecutivo (humano) que se han integrado a lo largo de nuestra historia evolutiva.

El cerebro emocional está formado por varias estructuras que se relacionan entre sí: tálamo, hipocampo, amígdala cerebral, núcleo accumbens y áreas de los lóbulos prefrontales.

Las funciones relacionadas con el cerebro emocional son la memoria, las emociones, la atención y el aprendizaje.

Ambos cerebros instintivo y el emocional trabajan conjuntamente en las evaluaciones que realizamos para asegurar nuestra supervivencia (camino corto). En cambio el cerebro emocional y el cognitivo ejecutivo trabajan en el camino largo.

Cuando no está en juego nuestra supervivencia inmediata, el cerebro cognitivo ejecutivo permite tomar decisiones más elaboradas. Posee las capacidades de: razonar, pensar, evaluar, vetar impulsos emocionales, auto observarse, ver a futuro, hacer planes, trazar estrategias, comunicarse a través del lenguaje verbal, desarrollar valores trascendentales y auto-motivarse; es decir, dirigir nuestra conducta hacia un objetivo determinado incluyendo la capacidad de planificar, llevar a cabo y corregir nuestra conducta.

Las funciones cognitivas son:
  1. Atención.
  2. Memoria.
  3. Lenguaje.
  4. Razonamiento.
  5. Capacidades visoespaciales.
El estado emocional influye en la capacidad de aprendizaje cognitivo. Llamamos aprendizaje a los cambios que se producen en el pensamiento y comportamiento que fueron generados a través de la información teórica, práctica o las experiencias de vida.

Por ello, como educadores, se debe pensar o utilizar ciertas estrategias que permitan que el cerebro no active el modo supervivencia, sino que realice el camino largo para que pueda la información llegar hasta los lóbulos pre-frontales y así poder desarrollar funciones complejas como las ejecutivas. Si captamos la atención y activamos los LPF, e integramos la información, la repasamos de diversos modos utilizando todos los sentidos para activar la Potenciación a Largo Plazo, el hipocampo trabajará llevando la información a la corteza para pasar de la memoria de corto plazo a la intermedia y finalmente a la de largo plazo.

Algunas estrategias útiles para contribuir con el éxito académico son: la novedad, la sorpresa, la predicción, la anticipación positiva, los intereses individuales y otras como la creatividad, la interacción entre pares, el uso de los diferentes sentidos, y de diferentes recursos, la utilización de las nuevas tecnologías, que permita relacionar, secuenciar, espirarla los contenidos de una misma disciplina como así también vincularlas con las otras áreas, y sin descuidar un contexto ordenado, limpio y seguro.

Si a través de las distintas estrategias logramos que el contexto sea seguro y placentero, la UCCM se sentirá segura, el alumno focalizará su atención y esto le permitirá concentrarse sobre un estímulo determinado (atención selectiva), resistirse a las distracciones (atención selectiva voluntaria) y mantener el esfuerzo y la concentración atencional en el tiempo (atención sostenida voluntaria), logrando el aprendizaje cognitivo-ejecutivo.

Los estímulos novedosos y atractivos activan un neurotransmisor que interviene en la motivación y el entusiasmo, la dopamina. Los niveles adecuados en el espacio de aprendizaje de este neurotransmisor garantizan la atención y luego la memorización de los conocimientos.

La dopamina hace que la UCCM se anticipe a considerar que si algo fue atractivo, lo volverá a ser la próxima vez. De este modo, el entorno del estudiante puede volverse un lugar atractivo, seguro y enriquecido para el estudio.

Esta seguridad la genera otro neurotransmisor llamado serotonina, la cual produce un estado mental de calma y serenidad, en donde predomina la razón por sobre la emoción.

Los estímulos atractivos unidos a propuestas didácticas, que pongan al estudiante en acción, encienden otro neurotransmisor llamado noradrenalina, que también contribuye a aumentar los niveles de energía y memoria.

Las propuestas que se asociaron a niveles crecientes de dopamina en el cerebro incluyen: movimiento físico, conexiones del saber con intereses personales, contacto social, música, novedades, sentido del logro, recompensa personal, iniciativa, juego y humor.

Para que la UCCM pueda cumplir fielmente con el mandato evolutivo de sobrevivir, además de saber detectar y evitar el peligro, debe cumplir con otra función de suma importancia: premiarnos cada vez que tengamos éxitos en dirigirnos a un objetivo pro-supervivencia (circuito de recompensa).

Podemos distinguir tres fases en el circuito de recompensa:
  1. La UCCM debe poder responder a un estímulo externo o interno. Entonces sentimos deseo de dirigirnos hacia dicho estímulo, esto se corresponde con una liberación de dopamina.
  2. Para poder realizar la acción necesaria para cumplir con el deseo se necesita sumar noradrenalina y adrenalina.
  3. Una vez completada la acción se cierra el circuito de búsqueda de recompensa, con una sensación de satisfacción: serotonina.
En resumen, todos los comportamientos necesarios para nuestra existencia están controlados por el circuito deseo-acción-satisfacción.

Es por eso que el logro de un objetivo nos hace sentir felices y motivados para ir por más.

El sistema de recompensa, por supuesto, da premios que pueden ser mayores, medianos o menores, de acuerdo al esfuerzo que haya implicado el logro del objetivo o el tipo de objetivo que se haya obtenido.

Las emociones son el impulso para la acción y las piedras fundamentales sobre las que se construyen nuestros comportamientos. Estos mecanismos nos permiten escapar del peligro o nos impulsan a cosas que nos pueden beneficiar.

En esta lucha por sobrevivir y considerando que el hombre llega a ser hombre debido a que crece y se desarrolla en sociedad, también debe aprender a convivir con sus pares y en esto es fundamental la inteligencia emocional. Conocer las bases del cerebro emocional y de la inteligencia emocional nos permitirá no solo transmitir conocimientos académicos, sino desarrollar actitudes pro-sociales para lograr una EDUCACIÓN INTEGRAL.

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