La educación en la época de Jesús, de acuerdo con las historias encontradas en la actualidad era básicamente religiosa y la disciplina era clave dentro de la enseñanza. Para el pueblo era una gran agresión no cuidar debidamente a un niño recién nacido. Cada familia era responsable de la educación de sus hijos, pues la actitud y conducta de ellos ante el pueblo, demostraría si la enseñanza dentro de su hogar era buena o no. 

En los tiempos de Jesús los maestros enfatizaban la importante relación que debía existir entre los niños y la Ley. Los pequeños se dedicaban a leer los cilindros y memorizar su contenido con entendimiento. Debían someterse a las enseñanzas de sus padres y maestros, si no lo hacían, se les castigaba severamente con vara. Se decía que, para un sabio, jugar con un niño fuera de la escuela, era desperdiciar su valioso tiempo.
La educación en la cultura greco-romana, era profana y politeísta centrada en la “Razón” y la “Fuerza”, basada en educar su carácter: Educación del cuerpo, mente e imaginación. Debían ser amantes de la filosofía y la oratoria, además de ser adiestrados con fuertes ejercicios con el propósito de prepararlos al servicio del estado. No obstante, el trato a los niños era muy rudo y eran vistos en poca estima. El término común para referirse a los niños fue “erudire” verbo latino que proviene de la raíz “rudis” que significa inculto, amorfo, novato. Un niño era contemplado como una materia prima porque debían ser formados y educados de acuerdo al sistema del estado, a veces la enseñanza era tan severa y violenta que muchos niños morían en el proceso, luego se levantaba un altar en su honor y era considerado héroe. Según los historiadores cuentan que los niños varones eran adiestrados para ser gladiadores, mientras que las niñas se transformaban en prostitutas.

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