Cuando se habla del malestar docente se hace referencia a un fenómeno que afecta a una buena parte de los docentes y que se origina en respuesta a una serie de factores o acontecimientos negativos que incomodan a dicho docentes en el marco educativo. Tal respuesta comenzaría a partir de un estilo calificado pesimista que sería el responsable del incremento de los índices de estrés laboral “burnout” y ansiedad que exhiben los docentes afectados, pudiéndose llegar a alcanzar la depresión como resultado último.

El malestar del docente presenta una amplia secuela debido a varias razones: afecta a la mayoría de los países europeos, el número de afectados es considerable y origina un daño en la calidad del servicio educativo ofertado, produciendo consecuencias individuales y organizacionales importantes. Al hablar de los factores que inducen a la aparición de los síntomas de la incomodidad docente es necesario atender las variables individuales. Las primeras funcionan como auténticas variables moduladoras de las posibles respuestas que los docentes puedan emitir ante determinadas situaciones amenazantes, ya que como se sabe los docentes no afrontan los conflictos de forma unísona y por tanto ante un mismo evento negativo la intensidad y orientación de la respuesta puede variar.
Atendiendo a los principales determinantes organizacionales, es necesario destacar los siguientes aspectos: excesivo trabajo, multiplicidad de demandas, ambigüedad y conflictos del papel a desempeñar, así como insuficiencia de recursos, relación docente/estudiante, burocracia, escasa autonomía en la toma de decisiones, indisciplina de los estudiates e interacción con ellos. La sobrecarga de trabajo ha sido subrayada por diversos autores considera que el comportamiento hostil de los estudiantes representa un papel fundamental en el origen y desarrollo del malestar docente.
El “texto pedagógico” estaría constituido por factores que inciden en la relación docente-estudiante. El “contexto pedagógico” determinaría al conjunto de relaciones, medios y aspectos organizativos que, sin derivarse directamente de la mencionada relación, inciden modelando el vínculo docente-discente. Dentro del “texto pedagógico” diferencia cinco grupos de variables:
  1. Dificultades propias de la labor de enseñanza-aprendizaje: dificultades en la práctica de la enseñanza individualizada, programaciones, temporalización de las actividades, evaluación de los estudiantes, despertar y mantener el interés de los estudiantes, conocimiento de la materia a enseñar y metodología correspondiente.
  2. Problemas derivados de la interacción docente-estudiante: el incumplimiento de las normas por parte de los estudiantes, actitudes negativas hacia el aprendizaje, adaptación a las características individuales de los estudiantes y la rutina de clase.
  3. Efectos que nacen del ego del docente en su actividad: las evaluaciones que sufre el docente por los restantes miembros de la comunidad educativa, la escasa consideración social de la profesión, el engaño de los estudiantes, la autoevaluación del docente y la aceptación de las ideas de otros.
  4. Consecuencias de la incompatibilidad del conocimiento del docente para lograr los objetivos: dudas sobre la autoidoneidad del docente, conservar el equilibrio personal y cumplir con aquello que los estudiantes esperan del docente.
  5. Las que emergen debido a la ansiedad de observación: la falta de tiempo para preparar las clases, para aplicar los conocimientos de forma satisfactoria, mantener una comunicación fluida con los estudiantes y descansar del trabajo diario.
Por otra parte, los factores relacionados con el “contexto pedagógico” serían: la función de inspección, condiciones laborales y retribuciones, insuficiencia de material, recursos e instalaciones, comunicación docente/estudiantes, organización escolar, relaciones con padres y otros docentes, tareas burocráticas y para profesionales, así como falta de ayudas económicas para las actividades complementarias.

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