UN BUEN DOCENTE

Una institución Educativa es en gran parte, los directivos y sus docentes. Pero ni unos ni otros se encuentran en estado «puro» o ideal. Se hacen y se seleccionan en un proceso lento y a veces fuerte. Pero por otra parte se tiene la ventaja de que existen modelos, tanto antiguos como actuales, que se aproximan a este ideal difícil. Ellos nos animan a caminar, siguiendo difícilmente pero con entusiasmo sus huellas. Si una institución Educativa logra asegurar la excelencia de sus docentes, tiene asegurada, en buena proporción, su excelencia como institución de educación.

ACTITUDES DEL BUEN DOCENTE 
Buscando acercarnos al ideal del docente auténtico, encontramos que se requieren varias condiciones, que enumeramos de manera tentativa. 
  1. Estima de su condición de educador. 
  2. Sincero aprecio por la juventud de hoy y por el alumno concreto. 
  3. Excelencia académica y competencia profesional. 
  4. Educación permanente. 
  5. Capacidad para comunicar el saber y los saberes. 
FUNCIONES DEL BUEN DOCENTE 
Un buen docente es aquel que logra desarrollar los capacidades intelectuales de sus estudiantes y formarlos científicamente. Para ello es importante una buena ejecución de los siguientes procesos educativos: 
  1. Formar la inteligencia más que la memoria de sus estudiantes.
  2. Facilitar el desarrollo de habilidades y destrezas 
DOCENCIA Y FORMACIÓN INTEGRAL 
La Formación integra es un término que abarca muchos aspectos. Y señala un ideal casi imposible. Incluye entre otras dimensiones también importantes la formación deportiva y en salud; psicológica, artística y cultural; intelectual y de carácter; social, ética, política; espiritual y religiosa. 
La docencia debe incluirse y moverse dentro de un marco más amplio y abarcador como es el de formación integral o educación superior. Por ello, las palabras «docente» o «profesor» resultan cortos o pobres para expresar toda la tarea que abarca el concepto de acción educativa. «Maestro», «formador, «educador» resultan conceptos más amplios, que trascienden la elemental transmisión de conocimientos y la simple formación de destrezas, técnicas o habilidades. Los docentes, en las instituciones educativa deben asumir también las exigentes tareas de ser «formadores» y «educadores». El término latino » educere » significa sacar de algo lo que está potencialmente contenido en ello. Educador es, «el que ayuda a crecer, a partir de lo que se tiene». En cada de los estudiantes existen en potencia energías latentes, tesoros millonarios que sólo esperan a alguien que los ponga en movimiento, los libere, los ayude a actuar. 
El buen docente fuera de ser eminente en conducir el proceso de enseñanza-aprendizaje de su propia área es el que apoyo a formar la personalidad total del universitario en los aspectos intelectual, cultural, artístico, deportivo, ético y religioso; en la maduración de la personalidad; en la actitud de servicio a la sociedad en la cual vivimos. Personalidad total que deberá caracterizar al egresado. 
Este compromiso del docente para ayudar a formar hombres capaces de hacer historia, lo lleva a la práctica: 
  1. Por la integridad de su propia conducta y desempeño, que lo constituye en modelo de identificación para sus estudiantes. 
  2. La colaboración y apoyo que desde su diferente área (matemáticas, disciplinas de la salud, diseño, economía, ingenierías, computación.) preste a la labor intencional de tipo humanístico, ético y social de las varias Facultades e Instituciones Educativas. 
  3. La colaboración y apoyo a toda el área de Extensión de la Institución Educativa, que precisamente predice y organiza actividades culturales, deportivas, recreativas, altruistas y de todo tipo (por fuera del sector académico), con miras a una mejor educación y formación integral de los estudiantes.

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