RELACIÓN DE ENSEÑANZA – APRENDIZAJE Y EVALUACIÓN.

Todo proceso educativo está basado en una relación de enseñanza – aprendizaje y evaluación, esta relación se enmarca en un contexto educativo fundado por una sociedad que posee unas características que la definen y delimitan, tanto en el sentido como en el valor que se otorgan a los fenómenos y sus componentes, desde las diferentes categorías de análisis. 

De este modo, la sociedad del conocimiento ofrece un escenario para el nuevo avance con diferente contexto educativo. Si la institución educativa no generaliza las tecnologías de la información y las integra en el proceso didáctico y si los métodos empleados para buscar información dentro y fuera de ella son demasiados diferentes, esta acabará por sufrir una crisis de legitimidad. En una sociedad rica en información, la institución educativa ya no tiene el monopolio de hechos, información y conocimiento, lo que significa que su cometido está llamado a cambiar. La asimilación de conocimientos y competencias se realizará en el futuro en varios lugares: la institución educativa, el hogar, la vida social y la vida laboral. Todo esto afecta a la tarea de la institución educativa y del docente. 
Realmente, un cambio involucra no solo un cambio en el cómo se realiza la transmisión del conocimiento sino también en el que, para que, por quien y cuando. Si a lo anterior le sumamos el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación dentro de la relación de enseñanza-aprendizaje se puede ver un cambio definitivo. En este sentido, con la incorporación de las tecnologías de la Información y comunicación en la relación enseñanza- aprendizaje han liberado fuerza los escenarios que eliminan la presencialidad como condición de calidad, introduciendo la virtualidad en la institución educativa. 
En la educación presencial el liderazgo ejercido por los docentes directivos ha estado correlacionado positivamente con el desempeño de estudiantes, no obstante, en la educación a distancia esto no se ha estudiado, se ha iniciado la incorporación de las tecnologías al escenario educativo sin tener en cuenta el impacto que esto conlleva en las relaciones sociales que se cruzan, relaciones que incluso podrían afectar políticas y medios de enseñanza-aprendizaje, lo cual lleva a requerir claridad frente a las realidades nacionales que serán determinantes en su futuro. M. Castells dice: “La tecnología no determina la sociedad: la plasma. Pero tampoco la sociedad determina la innovación tecnológica: la utiliza”. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.