METODOLOGÍA DE DISEÑO CURRICULAR PARA EDUCACIÓN SUPERIOR.

El diseño curricular, en la obra de Diáz-Bárrigá, F. y sus colaboradores en la Metodología de Diseño Curricular para Educación Superior, nos puede servir como planteamiento a futuro para nuestro proyecto educativo, debido a que este diseño nos indica que en el proceso curricular no sólo intervienen las ciencias psicológicas y de la educación, sino también ciencias como la sociología y la teoría del conocimiento. 


Con respecto a los niveles epístemológíco y psicológico, debe conducirse la organización y estructuración curricular considerando como lineamientos rectores la forma en que los alumnos van adquiriendo, construyendo y transformando el conocimiento, de acuerdo con la etapa de desarrollo cognoscitivo en que se encuentran.
Antes de estudiar las etapas, es necesario tener una perspectiva completa de lo que involucra el diseño curricular, de está forma los objetivos para un mejor planteamiento son:
  1. Identificar las fases del diseño curricular, sus objetivos y contenidos. 
  2. Conocer los elementos que serán desarrollados a lo largo del proyecto. 
  3. Establecer las bases sobre las cuáles desarrollaran un conocimiento más profundo con relación al diseño curricular. 
En esta metodología se ambiciona ser general y operativo, por lo que se señala la importancia de los elementos necesarios del diseño curricular, los mismos que a futuros creadores deben adaptar a sus propias condiciones, agregando o reestructurando las actividades necesarias, derivadas del marco teórico que asumen y de las condiciones específicas en las que desarrollen su trabajo.
Además, en dicha metodología, más que afrontar todos los aspectos necesarios para el diseño curricular de una manera muy general, se especifican los aspectos que se consideran esenciales académicamente, en un nivel de explícito que puede resultar útil para el diseñador curricular.
ETAPAS DE LA METODOLOGÍA BÁSICA DE DISEÑO CURRICULAR PARA LA EDUCACIÓN SUPERIOR. 
1.- Fundamentación de la carrera profesional 
Para que el creador cuente con bases sólidas que le permitan tomar decisiones primero es necesario establecer los fundamentos de la carrera que se va a diseñar. 
La primera etapa de la metodología consiste en la fundamentación del proyecto curricular. Es necesario establecer la fundamentación por medio de la investigación de las necesidades del ámbito en que laborará el profesionista a corto y largo plazo. La detección de estas necesidades también sitúa a la carrera en una realidad y en un contexto social. 
Una vez detectadas las necesidades:
  1. Se analiza si la disciplina es la adecuada para solucionarlas y si existe un mercado ocupacional mediato o inmediato para el profesional con el fin de no duplicar esfuerzos. 
  2. Se investigan otras instituciones que ofrezcan preparación en dicha disciplina ya que el proyecto de creación o reestructuración de una carrera compete a una institución educativa. 
  3. Deben analizarse los principios que la rigen con el fin de adaptarse a ellos sin que se desvirtúen las habilidades que debe obtener el egresado para solucionar las necesidades sociales que constituyen la base del proyecto curricular. 
  4. Asimismo, deben considerarse por medio de investigaciones y análisis las características de la población estudiantil que ingresará a la carrera. 

    2.- Elaboración del perfil profesional 
    Después de establecer una sólida fundamentación de la carrera que se va a crear, es necesario fijar las metas que se quieren alcanzar con relación con el tipo de profesionista que se intenta formar, esto lo determina la fundamentación anterior. Está etapa consiste en la elaboración de un documento donde se contemplen las habilidades y conocimientos que poseerá el profesionista al egresar de la carrera. 
    Para construir el perfil profesional se debe realizar una investigación de los conocimientos, técnicas y procedimientos disponibles en la disciplina, los cuáles serán las bases de la carrera. Con esta información se determinan las áreas de trabajo, y se especifican las tareas que desempeñará el profesional enunciando los conocimientos y habilidades terminales que debe alcanzar el profesionista. 

    3.- Organización y estructuración curricular 
    Con base en los rubros del perfil profesional, se enumeran los conocimientos y habilidades específicos que debe adquirir el profesionista para que se logren los objetivos derivados de los rubros. Estos conocimientos y habilidades específicos se organizan en áreas de conocimientos, temas y contenidos de la disciplina. 
    En este punto, se organizan y estructuran en diferentes alternativas curriculares entre los que se encuentran los planes lineales, por asignaturas, por módulos, o un plan mixto. Esto dependerá de las características de la disciplina, los recursos y de los lineamientos de la institución. 
    4.- Evaluación continua del currículo 
    Como se ha revisado anteriormente el currículo no es está tico, pues está basado en necesidades que pueden cambiar y en avances disciplinarios lo cuál hace necesario actualizar permanentemente el currículo. Para lograrlo se debe contemplar las repercusiones sociales que puede tener la labor del egresado (evaluación externa) así como el logro académico de los objetivos enunciados en el perfil profesional (evaluación interna). 
    Los resultados de ambas evaluaciones conducirán a la elaboración de un programa de restructuración curricular o residen o del programa educativo. 
    Para lograr este metodología es necesario analizar la problemática social que conlleva el diseño curricular. En el año 1981, se propuso que, independientemente de la metodología utilizada, es necesario que toda decisión que se tome en relación con el currículo sea: 
    1. Verificable, en función de: 
    a) El contexto socioeconómico. 
    b) El avance del conocimiento y el ejercicio de la profesión. 
    c) La institución que propicia el currículo. 
    d) La condición real del estudiante. 
    2. Sistemática y organizada, como una consecuencia del proceso de manera que cada decisión repercuta en el currículo en su totalidad, en los métodos, los medios, los recursos y los demás ciclos del sistema escolar. 
    3. Continua, porque debe evaluarse el currículo permanente. 
    4. Participativa, porque se debe involucrar a todos los sectores comprometidos, en especial a maestros y alumnos. 
    Finalmente, los problemas del currículo no son sólo técnicos, sino también politicosociales; se requiere pasar del plano de lo formal al plano de lo real, reflexionar sobre el valor científico de los planes, su vinculación con el desarrollo economicosocial del país y con los avances científicos y tecnológicos.

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