EDUCAR EN VALORES.

Realmente, las instituciones educativas saben muy poco acerca de cómo hacer mejores a los hombres. Pero, de acuerdo con el autor Latapí la realidad es que “Sabemos poco acerca de la ética en la educación y de cómo hacer operativa una ética determinada a través de enfoques metodológicos para educar en valores”. 

Es muy poco lo que se ha avanzado en estos años, a partir del retorno de la preocupación moral a la institución educativa. En el terreno teórico, más allá de las corrientes que podemos considerar clásicas, en las que da recuento el autor Escámez en su obra ya clásica: “La enseñanza de actitudes y valores”, proyecto de vida y desarrollo de la personalidad moral, que han generado intentos de instrumentación didáctica como el aprendizaje servicio o el desarrollo del autoconocimiento de los educandos y su visión de futuro a través de planes de vida. 
Ambos direcciones suplican la necesidad de una mayor integralidad de la formación valoral, superando la visión predominantemente racional del enfoque de Kohlberg y tratando de considerar al educando y su dimensión valoral en su dimensión afectiva y en la visión reflexiva sobre su correcta existencia más que en la clarificación de valores abstractos o principios éticos universales y de su inclusión en una comunidad humana concreta para mejorar sus condiciones de vida. 
No obstante, estos pruebas de construcción teórico-práctica de enfoques de educación valoral, más adecuados al nuevo conocimiento sobre el aprendizaje de los estudiantes y a nuevos pensamientos de los valores en la educación en sociedades abiertas, plurales y democráticas no han sido suficientemente trabajados en donde los programas y textos de formación en valores de uso periódico tienen todavía mucho del enfoque de enseñanza de valores aunque dicha enseñanza o inculcación se proponga a través de medios dialógicos, activos y participativos. 
Poco se sabe de cómo educar en valores todavía y desdichadamente el estado del conocimiento en esta área temática muestra todavía una superioridad de investigaciones empíricas sobre los valores declarados por estudiantes y docentes en diversos niveles o sobre los valores a enseñar en los planes de estudio y las legislaciones y políticas sobre educación en valores en los sistema educativo, con algunas excepciones destacables pero minoritarias como es el caso de la investigación de Fierro y Carbajal, que parte de un marco teórico respaldado en enfoques filosóficos y psicológicos del tema y construye una manera novedosa de indagar la oferta valoral de los docentes, que es aplicable sin duda a otros niveles educativos y contextos geográficos. 
Lo poco que se sabe, no llega a ser conocido por los actores de la educación. Los docentes y directores escolares hablan del tema de la educación en valores, pero muchas veces sin haber estudiado los enfoques existentes para instrumentar esta dimensión de la educación y mucho menos tomando una postura clara sobre el tema. 
Pero el problema de fondo, es más grave aún y aquí retorna a surgir con urgencia la relevancia de la obra de Latapí y sus contribuciones para la educación. El problema fundamental es que la preocupación de los docentes, directivos, funcionarios y parece ser que aún de los diseñadores curriculares y autores de textos sobre el tema es una preocupación exclusivamente práctica y reducidamente práctica. 
Se considera, que el problema es encontrar un método a modo de receta firme para la formación valoral y que este método vaya acompañado de materiales, técnicas, instrumentos que resuelvan el problema sin necesidad de aportar nada de parte de los educadores. En este escenario, se vive una auténtica confusión y se cae en una elección en la formación en valores porque no se está dando a la Filosofía, a la ética entendida como Filosofía moral el papel que le corresponde para sustentar todas las mediaciones y aplicaciones didácticas que puedan irse creando. 
La preocupación del autor, en todos los temas educativos durante su carrera como pionero de la investigación educativa, fue siempre la de estudiar el fenómeno educativo en toda su complejidad, lo que implica trabajar de manera interdisciplinaria. En el campo de los valores sería necesario entonces una investigación que reflexione los aportes de la Psicología, la Sociología, la Pedagogía, la Didáctica, la teoría curricular y de manera muy relevante de la Filosofía. 
Asentar en el diálogo estas disciplinas y no despreciar el aporte filosófico que sigue considerándose como ajeno a la investigación, que resulta fundamental para continuar con el ejemplo que el mismo Latapí nos aporta con su obra. Hacen falta filósofos de la educación que se enfoquen a investigar nuevos enfoques éticos que puedan reconocer a los tiempos actuales y derivarse en propuestas de instrumentación didáctica para la educación valoral.