Al hablar de la educación en valores, hablamos de un proceso cognitivo y afectivo que ayuda al individuo a integrarse con éxito en la sociedad. Donde se trabaja las dimensiones morales de la persona para desarrollar su autonomía, para capacitarlo en la construcción de principios y normas, tanto conductuales como cognitivas. Todas las acciones y comportamientos están colmados de valores. 

En las primeras edades, los estudiantes están continuamente comunicando valores ya sea a través de la familia o bien desde la enseñanza, algunas veces de forma inconsciente y no evidente a través de la actitud y comportamiento, y otras veces de manera consciente desde el currículo explícito, pero pocas veces se reflexiona sobre los valores que estamos transmitiendo. Cuando hablamos de transmitir y de educar en valores desde el currículo,
La educación en valores se debe entender desde la transversalidad, desde un sentido globalizador e integral. Pero, no se debe pasar por alto que labor del educador es reflexionar constantemente sobre los valores que desean transmitir a sus estudiantes y para ello se debe pensar, cuáles son esos valores y como vamos van a ser transmitidos. En la escuela se transmiten valores, se definen los valores que se quieren desarrollar y los valores que se pretenden eliminar. En las últimas décadas, ha surgido una gran preocupación por la transmisión y educación de los valores. En la actualidad, el rechazo a la discriminación por razón de sexo, raza, clase social; hábitos de vida saludable y ocio; hábitos de tiempo libre y deporte; entre otros. Deben ser reafirmados en el ámbito educativo, abriéndose al entorno y contribuyendo a formar personas competentes, asumiendo sus derechos y deberes y ejerciendo una labor plena como ciudadanos. 
La institución educativa debe apoyar la capacitación de ciudadanos plenos y para ello no basta con la adquisición de conocimientos de ámbito conceptual o procedimental, se debe trabajar los valores y actitudes dentro y fuera del aula escolar, para formar a personas capaces de vivir y convivir en sociedad. 
La educación en valores se orienta a favorecer la formar ciudadanos más competentes cívicamente y comprometidos a desenvolverse teniendo en cuenta las perspectivas de los otros. La introducción de los temas transversales y la educación en valores abren nuevos espacios para los docentes más comprometidos en experiencias más innovadoras, que abogan por una institución abierta a la vida, que esté integrada en su medio y contexto, para ello es necesario que la acción escolar se abra a su entorno, busque acciones conjuntas compartidas con otros agentes y se implique en la comunidad en la que educa.

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