La Educación, siempre ha sido una de las preocupaciones a lo largo de la historia de la Humanidad, la formación integral del individuo era y es el objetivo principal de cualquier proceso de aprendizaje. El logro de la misma, aporta de un modo especial la afectividad estable, serena y equilibrada, mediante la cual el sujeto establece relaciones con su entorno, primero con sus padres, y después las amplía el resto de la sociedad. 

La armonía de lo afectivo-emocional, permite a la persona alcanzar una personalidad madura. Este proceso evolutivo debe integrar y armonizar diversos aspectos, entre los que podemos citar: 
  1. Rasgos Constitucionales.
  2. Desarrollo psicomotor.
  3. Desarrollo intelectual. 
  4. Desarrollo afectivo-social.
La práctica educativa escasamente ha valorado la importancia que tiene las emociones en el desarrollo y adquisición de una personalidad equilibrada y estable, por el poco valor que hasta ahora, se le ha atribuido para el éxito académico. No obstante, si tenemos en cuenta que la educación debe orientarse al pleno desarrollo de la personalidad de los estudiantes, el desarrollo cognitivo debe complementarse con el desarrollo emocional. 
La educación emocional debe sentirse en las relaciones interpersonales, en el clima de aula de clases y en el trabajo académico. Desde este aspecto, la educación emocional es una forma de prevención de actos violentos, estados depresivos, consumo de drogas, entre otros. No debemos olvidar que los estudios verificados, sobre la violencia escolar exponen, que los jóvenes transgresores presentan carencias en habilidades emocionales, como el control de los impulsos o la capacidad para ponerse en lugar del otro.
La afectividad, en la actualidad, es un tema recuperado por la Psicología Cognitiva. La emoción constituye en la actualidad una sección muy importante de la Psicología Evolutiva y de la Psicología de la Educación. A través de las emociones el sujeto expresa gran parte de su vida afectiva, sin la emoción el ser humano sería una máquina y por tanto insensible. Aunque durante mucho tiempo las emociones-sentimientos debían ser disimuladas, hoy en día forman parte de la motivación, y en ciertos momentos pueden ser determinantes de nuestra conducta, transmitiendo sin palabras nuestro estado de ánimo. 
Por todo lo que antecede, se puede decir con claridad que la educación afectivo-emocional es un proceso educativo continuo y permanente que procura potenciar el desarrollo emocional como complemento del desarrollo cognitivo, para adecuar el desarrollo de la personalidad integral. La educación emocional es una forma de prevención, cuando todavía no se ha producido la disfunción. Por lo que esto implica, fomentar actitudes positivas ante la vida, habilidades sociales, empatía, entre otros., como factores de desarrollo de bienestar personal y social.

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