Hoy en día, se puede decir que se ha constituido una escuela paralela que son los medios de comunicación. Muchos estudios han puesto de relieve que los estudiantes, en muchos países, suelen pasar más tiempo delante del televisor que en la escuela.

Son los escenarios en la vida urbana, el aumento de la jornada laboral de los padres, así como la fuerza indomable que para muchos tiene la televisión, las que parecen ser las causas del fenómeno. En todo caso y al margen de sus causas, la influencia de la televisión en los estudiantes es en la actualidad cuantitativamente incontestable. Pero también lo es de modo cualitativo. La televisión posee una capacidad de atracción muy notable. 
A los educandos, les atrae de ella, el colorido, el movimiento, la facilidad con que les evita el tedio y el aburrimiento, y lo sumiso que resulta a sus requerimientos, porque siempre se puede encender o apagar a voluntad y permite el cambio de canal con sólo mover un dedo. Por si fuera poco, la televisión comunica las modas y los estilos que la mayoría de jóvenes siguen. Informa de los temas de los cuales hablan, y no cesa de transmitir sus historias favoritas, pobladas siempre, por sus héroes más queridos.
Si a la televisión añadimos la influencia de la música, que están hoy día conformando una especie de burbuja personal que envuelve a los estudiantes pueden ser considerados, sin temor a exagerar, una escuela paralela. En la escuela tradicional, los educandos aprenden, estudian, juegan, exploran, se relacionan con los demás y adquieren un sentido de la sociedad y de la disciplina. 
En la escuela paralela, los alumnos hacen prácticamente lo mismo: aprenden, juegan, exploran, se relacionan con los demás y alcanzan un sentido social. No obstante, en esta escuela mediática paralela no se dan ni el estudio ni la disciplina que son, por otro lado, los aspectos más tediosos de la escuela. La escuela paralela se ha especializado en un discurso sencillo, fácil y mucho menos complejo que el de la escuela tradicional. Sus contenidos son más visuales, más comprensibles, menos abstractos, más directos que los de la escuela clásica y, además, en general, más a menos y entretenidos. 
Son muchos pedagogos que están asignando cada vez más importancia a la función escolarizadora de los medios y a su influencia en la construcción de la cultura de los estudiantes. En los contextos y países más diversos se aprecia que esta escuela paralela está reduciendo el peso no sólo de la auténtica escuela, sino de las familias y de los tutores. El fenómeno se presenta como irreversible. 
Todo parece indicar que, en una buena parte de la socialización de los educandos, y una parte del patrimonio cultural de la humanidad se va a transmitir a través de los medios de comunicación. De aquí, sea indispensable relacionar comunicación y educación y tratar de conocer qué significa la existencia de esta nueva escuela paralela que son los medios. Como se verá, todo ello nos conducirá a plantear la necesidad de un cambio. Cambio de actitud, de un lado, en los centros educativos en relación con los medios de comunicación que debe traducirse en la promoción de la de la Educación en Medios. Pero cambio de actitud, también, en los propios medios donde parece necesario poder empezar a considerar la cuestión educativa.

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