Uno de los trabajos más difíciles a los que se enfrenta un docente a la hora de enseñar tiene que ver con la motivación de los estudiantes. Mantener y centrar la atención de sus educandos en el contenido. En este caso, se pone en juego la capacidad del docente para presentar la información de la manera más atractiva posible, y la predisposición del estudiante a prestar atención (motivación intrínseca). 

La evaluación subjetiva es una valoración que realiza un examinador. Lo que normalmente se entiende por esto es la valoración de la calidad de una determinada actuación. La evaluación objetiva es la evaluación a la que se le ha despojado de la subjetividad. Lo que normalmente se entiende por esto es una prueba indirecta en la que los ítems tienen sólo una respuesta correcta, como, por ejemplo, los ejercicios para elegir una opción correcta entre varias. Sin embargo, el asunto de la subjetividad y la objetividad es bastante más complejo. 
A menudo, se describe la prueba indirecta como la prueba objetiva, cuando el examinador consulta una clave predefinida para decidir si acepta o rechaza una respuesta y después cuenta las respuestas correctas para dar un resultado. En realidad, la objetividad de las pruebas descritas de esta forma como objetivas. En la evaluación directa de la actuación generalmente se otorgan calificaciones según un juicio o valoración. Eso significa que la decisión respecto a la calidad de la actuación del estudiante se toma subjetivamente teniendo en cuenta factores concretos y haciendo referencia a líneas generales o bien a determinados criterios o a la propia experiencia. 
La ventaja de un enfoque subjetivo es que la lengua y la comunicación son muy complejas, no permiten su atomización y son mayores que la suma de sus partes. Muy a menudo resulta difícil establecer qué es lo que está evaluando realmente un ítem; por lo tanto, dirigir los ítems de las pruebas hacia aspectos específicos de competencia o actuación no es tan sencillo como parece. Sin embargo, y para ser justos, toda evaluación debería ser lo más objetiva posible. Las consecuencias de las valoraciones personales que conllevan las decisiones subjetivas respecto a la selección de contenido y la calidad de la actuación se deberían reducir tanto como fuera posible, sobre todo cuando se trata de una evaluación sumativa. 
Esto es debido a que los resultados de las pruebas, se utilizan por terceros para tomar decisiones respecto al futuro de las personas que han sido evaluadas. Los siguientes pasos, se puede reducir la subjetividad de la evaluación, para aumentar así la validez y la fiabilidad: 
– Desarrollar una especificación del contenido de la evaluación, establecida por ejemplo en un marco de referencia común al contexto de que se trate. 
– Utilizar valoraciones compartidas para seleccionar el contenido y evaluar las actuaciones. 
– Adoptar procedimientos normalizados respecto a la forma de realizar las evaluaciones. 
– Proporcionar claves definitivas de puntuación para las pruebas indirectas y fundamentar las valoraciones de las pruebas directas sobre criterios específicos definidos. 
– Exigir múltiples valoraciones y la ponderación de distintos factores. 
– Realizar una formación apropiada en relación con las directrices de evaluación. 
– Comprobar la calidad de la evaluación (validez, fiabilidad) analizando los datos de evaluación. 
En síntesis, el primer paso que debe dar los docentes en un aula de clases para reducir la subjetividad de las valoraciones realizadas en todas las etapas del proceso de evaluación, es desarrollar una comprensión común del constructo implicado, un marco común de referencia. El Marco de referencia pretende ofrecer dicha base para la especificación del contenido y quiere ser una fuente de desarrollo de criterios específicos definidos para las pruebas directas.

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