Durante los últimos períodos, se ha observado un continuo interés en el rol que ocupan el debate, las charlas y discusiones en el aprendizaje a partir del texto. Los debates basados en un texto organizan una actividad de alfabetización, donde los estudiantes construyen el sentido o creen posibles interpretaciones con el objetivo de llegar a una comprensión más profunda del texto. En el caso, de los debates guiados por el docente, es éste quien orienta a los estudiantes para que comprendan un texto. Este tipo de diálogo se caracteriza por un patrón de interacción, en el que la iniciativa parte del docente, le sigue la respuesta del educando y la posterior evaluación del docente. Dicho esquema refleja el control del educador sobre el contenido y sobre la interacción y reduce, de este modo, la posibilidad de control y de respuesta del estudiante.

En el presente, existe un aumento en el interés del dialogo y la discusión. No es extraño observar a estudiantes debatiendo online, en foros, sobre diversos textos con compañeros o educandos de diferentes instituciones educativas, de otros estados e, incluso, de otros países. Los debates por computadora difieren significativamente de aquellos guiados por el docente y por los propios compañeros, porque se producen por medio de la escritura, tienen permanencia y su producción lleva más tiempo. 
De acuerdo con algunos autores como Wade y Fauske, los debates por computadora constituyen un foro prometedor para fomentar el diálogo y la discusión, ya que la tecnología se está tornando, cada vez, más interactiva y colaboradora. Muchos docentes creen que este tipo de intercambio puede mejorar el aprendizaje de aquellos estudiantes que se sienten marginados en el aula. Además, logra que “todo alumno tenga opinión y se involucre en el diálogo con cada uno de los miembros” del grupo de debate. 
Es importante considerar que se pueden obtener beneficios de los tres tipos de discusión. Sabemos que, en la actualidad, el debate guiado por los propios estudiantes es el que eligen los investigadores y docentes y que estos últimos intentan intervenir menos y ayudar a que los educandos se involucren y comprometan en este tipo de debate. 
En síntesis, se debe reflexionar sobre el peligro de deslizarse, con facilidad, de un debate guiado por el docente, al controlado solamente por los estudiantes; ambos tienen mucho que ofrecer, ya que los estudiantes desarrollan y construyen, activamente, su propio aprendizaje. Se debe reconocer, los beneficios de las distintas formas de debatir, de aquella guiada por el docente o por un compañero que utiliza la computadora como herramienta.

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