¿EXISTE ALGÚN FORMATO ESPECÍFICO PARA EL DOCENTE PUEDA DESARROLLAR UNA BUENA CLASE?

Cada docente imparte su clase acorde a las condicionantes de diferente índole. La asignatura o materia exigen una serie de procedimientos y rutinas específicas, que en algunos casos es único. El estilo personal de cada educador tiene que ver con su carácter personal y su manera de entender la vida, igualmente de lo que pueda contar con estrategias metodológicas y de interacción, que dominan y valoran como necesarias para realización de la clase. No obstante, los docentes cuando reflexionan sobre sus prácticas docentes son capaces de constatar las buenas y malas prácticas que cuando son puestas en práctica, que conducen al desajuste y tensión dentro del aula de clases, incidiendo en un aumento de la disrupción.

Es muy común en la docencia, reflexionar sobre esta interrogante ¿Existe algún formato específico para el docente pueda desarrollar una buena clase? Los estudios sobre los estilos de enseñanzas y aprendizajes señalan a que no existe un estilo único aconsejable e ideal, sino no que existen diferentes destrezas y rutinas personales que cada educador desarrolla en el ejercicio de una clase y que promueven aprendizaje, respeto y bienestar. En cambio, existen malas prácticas, malas rutinas y malas estrategias de afrontar los conflictos, que desembocan en mayores niveles de disrupción. Uno de los grandes conflictos a las que se enfrentan las instituciones educativas, al abordar la mejora del clima de aula de clases y el descenso de la disrupción, que tiene que ver con las percepciones individuales de cada docente sobre lo que es disruptivo. 
Las rutinas del educador con su estilo docente y su visión de cómo enseñar, es el primer eslabón dentro de los marcos normativos de las instituciones educativas. Los estudios sobre normativa del centro se han centrado en las normas de aula, la democratización de las mismas y la implicación del estudiante en la congestión de las mismas, sin tener en cuenta la necesidad de abordar las rutinas de los docentes como elemento adherente de la normativa, que son las que ocasión la disrupción del proceso de enseñanza-aprendizaje.
En síntesis, es necesario que el docente realice una coherencia en la aplicación de las normas de aula de clases y las instituciones educativas deberían arbitrar medidas de ayudar aquellos educadores que manifiestan dificultades al dar clase. Esto se puede realizar a través de la observación de unos a otros.

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