El individuo y la sociedad viven un incesante proceso de interacción, que permite que el proceso de enseñanza-aprendizaje se comprenda de acuerdo al autor Astolfi, en tres etapas: información, conocimiento y saber, por las que se debe transitar el aprendizaje profundo. Las instituciones educativas, tienen la labor de organizar sus procesos de enseñanza y aprendizaje inter y extra aula, considerando estas etapas didácticas, que son las que permitirán el desarrollo de las habilidades intelectuales de los educandos, organizado de manera planificada y consciente para alcanzar en ellos un nivel de reflexión que les permita la autonomía intelectual necesaria para crear y creer en los fundamentos que se constituyan en la base de los continuamente renovados espacios de intervención social.

Al momento de reflexionar sobre el sistema educativo, nos preguntamos: ¿Qué escenarios provocan unas afirmaciones de valor? Verdaderamente, se requieren instancias educativas que permitan la apropiación reflexiva de valores, base de una interacción constructiva con el medio. En la medida que se cumplan esas condiciones, la educación podrá responder al desafío que le plantean los objetivos fundamentales que dicen relación con la continua redefinición y evolución de la sociedad.
La sociedad del conocimiento es la distribución resultante de los efectos y consecuencias de los procesos de mundialización y globalización. Esta estructura dinámica surge de la creación de un sistema de comunicación diverso que se construye desde la tecnología. En la búsqueda de la verdad y del conocimiento, se consolidan determinadas concepciones, algunas de ellas de carácter interpretativo de la realidad. La interpretación de ésta se puede plantear desde concepciones más o menos extremas. Por un lado, la concepción que se asume para entender la construcción de la realidad y por otro, la comprensión de la realidad construida por el lenguaje de las nuevas tecnologías, que nos hace percibir la sociedad emergente, con un sentido de red y características que hacen que la relación dialógica se manifieste de un modo diferente. 
Por ende, surgen lo siguiente:
– Una nueva forma de crear el espacio y tiempo, creando que estos elementos básicos para la constitución del ser social.
– Se asigna y reconoce mayor valor para la información, transformándola en un elemento clave de realización personal y profesional.
– Se reconoce una tendencia hacia la inmaterialización de los procesos laborales, permitida e impulsada por el desarrollo tecnológico.
– Dependencia y en algunos casos subordinación de las comunidades menos desarrolladas desde el punto de vista tecnológico ante aquellas que han logrado mayor avance.
En síntesis, la globalización y mundialización como procesos que se han ido desarrollando a partir de fenómenos de apertura, de rápido intercambio, de información que fluye a mayor velocidad, de explosiones comunicacionales y de avances tecnológicos, lo que ha acarreado consecuencias económicas, sociales, culturales y políticas, pero el soporte societal básico, que se transforma, no se modifica estructuralmente, ya que pertenece a las personas, quienes a través de esta participación crítica y deliberativa, pueden intervenir y moldear la forma e intensidad en que estos procesos de cambio, que afectan la vida del hombre.

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