
La idea que existe de este método de enseñanza, es separarse de la dicotomía entre el aula y el ordenador. Según el b-Learning, no se trata de competir por uno o por otro, sino de aprovechar las ventajas de cada una de estas modalidades. La clave está en la mezcla justa y en no dejar de lado ninguno de estos dos métodos de enseñanza. Además, b-Learning también es conocido como aprendizaje semipresencial, aprendizaje mixto, aprendizaje combinado o aprendizaje híbrido. La clave del éxito de los programas de b-Learning se encuentra precisamente en obtener lo mejor de los dos mundos.
Sin embargo, la capacitación presencial permite a los educadores estar en contacto directo con los estudiantes, facilita la interacción en el mundo físico entre los educandos y es una efectiva herramienta para transmitir conocimientos. Su utilización puede hacer más eficiente la organización de asignaciones, fomentar el trabajo en equipo y permitir una atención personalizada en función de las necesidades de cada estudiante.
Por otro lado, el aprendizaje online otorga a los estudiantes más flexibilidad para hacer los cursos en cualquier tiempo y lugar, facilita el envío de todo tipo de documentos (texto, vídeos, diapositivas, audios, infografía, entre otros; y permite almacenar una gran cantidad de información sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje llevado a cabo por cada estudiante. Esta metodología, además, puede aplicarse a muchos educandos a un bajo coste y permite actualizar los contenidos mucho más rápido.
La combinación de estos dos métodos de enseñanza ha justificado ser más eficiente que el aprendizaje presencial y aumentar la motivación e implicación de los estudiantes.
En síntesis, aunque la definición del b-Learning sea sencilla, en la práctica no existe una única forma de aplicar este método de aprendizaje. En función de las necesidades de docentes y estudiantes, así como del contenido de las materias, b-Learning puede variar en su utilización de los mundos online y offline. Mientras que en algunos casos predomina las clases presenciales, en otros se opta por un modelo de rotación o se apuesta de forma prioritaria por la enseñanza digital. Se puede concluir, que al combinar lo mejor del mundo online y offline se puede crear un sistema de aprendizaje que se adapte al estudiante, donde el proceso de enseñanza-aprendizaje sea más activo, flexible y eficiente.