
Es por ello, que la gerencia venezolana se encuentra permeada por los cambios políticos, económicos, sociales, culturales y tecnológicos que orientan en este momento la dinámica del Estado venezolano. Éstos obedecen a nuevas realidades que emergen de la propia sociedad venezolana, donde se contraponen diversas perspectivas. Por ende, la gerencia de las instituciones de carácter público y privado deben estudiar las representaciones de las prácticas, métodos, estrategias y procesos que se desarrollan en el ámbito organizacional, cambios que transfiguran la cultura de la organización y su desempeño. El reto de la gerencia venezolana en el siglo XXI, es aceptar las nuevas ideas que emergen desde una visión planetaria para su comprensión; sólo el gerente que perciba la complejidad de las procesos organizativos alcanzará entender la concurrencia de la complementariedad y las contradicciones que emergen en las organizaciones.
En el contexto actual, la gerencia venezolana enfrenta entre sus más importantes retos, apostar a nuevas prácticas que permitan alcanzar la transformación de las instituciones, exigencia que demanda la actual coyuntura socio-histórica que vive el país. Este desafío implica trasladarse por una noción de gerencia que incluya las estrategias, el sistema de valores, lo estético, lo ético y lo político.
En síntesis, los gerentes modernos deben no solo asumir el rol de jefes jerárquicos, sino también de líderes inspiradores dentro de su equipo. Con los cambios del entorno laboral, es cada vez más valorada la habilidad de influir y enriquecer a las personas, y no solo gestionar su rendimiento en la oficina.