¿QUÉ ES EL PRÁCTICUM? | DOCENTES 2.0

Es usual percibir la actividad docente como una caja negra, pero son muy poco los que han conocido cómo se desarrolla ese proceso interior que es llamado aprendizaje. Muchos conocen los inputs y los outputs, pero no cómo se llega de unos a otros, ni por qué en unos casos el resultado es exitoso y en otros no lo es. 

Durante mucho tiempo, la docencia universitaria se ha tornado escéptico frente a este tema, convirtiendo el aprendizaje en un problema que afecta sólo a los estudiantes y son ellos quienes deben resolverlo. Enseñanza y aprendizaje se consideraron componentes, estancos e independientes. Antes, enseñar era la labor del profesorado y de ellos dependía que se hiciera bien o mal. Aprender era la tarea de los estudiantes y de ellos dependía el que tuvieran éxito o no. Ninguno de los dos supuestos es correcto, pero todavía permanece una notable predisposición a tomarlos como principio práctico de acción. 
Esa situación es aplicable al conjunto de las actividades formativas, pero el vacío que genera la caja negra, es mayor aún en el caso del Prácticum. Esclarecer ese agujero negro es lo que tratan de hacer los modelos de aprendizaje. Cuanto más se conoce sobre los procesos internos que llevan a cada sujeto al aprendizaje, en mejores condiciones se estará optimizando, para organizar las cosas de manera que los resultados de aprendizaje resulten efectivos. No se debe olvidar que los modelos, constituyen formas de representación retrospectiva, pero, asimismo un marco de referencia prospectivo. 
La ausencia de un modelo claro que defina la organización del Prácticum, es la variable que mejor explica la heterogeneidad, dispersión y falta de eficacia de muchos modelos de prácticas actualmente vigentes. Parece cierto, que la forma de aprender en contextos profesionales reales, como sucede en el Prácticum, es diversa de la que se utiliza en un contexto académico. Y no porque ésta haya de ser teórica y aquélla práctica. Ése es un error que suele ser habitual en los estudiantes y en algunos docentes de prácticas. 
No obstante, es favorable tener claro que ambos componentes de la experiencia formativa, el aprendizaje en la universidad y el aprendizaje del Prácticum, contienen elementos teóricos y prácticos. Es el proceso de aprender y los contenidos que se aprenden lo que cambia. Zeichner (2010) entiende que las universidades propician un tipo de aprendizaje más dogmático, mientras que los centros de práctica son más abiertos y flexibles. 
Por ello Korthagen, Loughran y Russell (2006) analizando buenas prácticas de formación docente a través del Prácticum, resaltan la importancia de buscar escenarios de prácticas capaces de estimular aprendizajes profundos y adaptados a la situación: que respondan a las necesidades del sector; que estén vinculadas a la investigación; que se realicen bajo formatos colaborativos; que impliquen la resolución creativa de problemas… En cualquier caso, los aprendizajes del Prácticum están necesariamente vinculados a la experiencia directa, al contacto con la realidad. Por eso, parece evidente que se haya de acudir a buscar fundamentación doctrinal en modelos de aprendizaje que se basen en la experiencia y en el contexto. 
En síntesis, el Prácticum es el conjunto de prácticas integradas que se desarrollan en centros profesionales en distintos contextos desde una perspectiva aplicada y de investigación. la experiencia está configurada, como un proceso de acción al que acompaña y que se continúa por un periodo de extracción de generalizaciones y de preparación para experimentar la siguiente experiencia. El aprendizaje experiencial se produce a través de círculos progresivos: la práctica inicial va seguida de una reflexión sobre la misma, lo que permite progresar hacia a una práctica más elaborada sobre la que también se reflexiona para así poder progresar de nuevo a una práctica cada vez mejor fundamentada y mejor adaptada al contexto en el que se lleva a cabo. Este tipo de aprendizaje puede ser promovido bien a través de la reflexión sobre experiencias pasadas, bien a través de la reflexión de experiencias planeadas con ese fin como es el Prácticum y, también, mediante experiencias simuladas como el trabajo de laboratorio o el role playing.