
La educación debe ser un continuum, que no dure estrictamente unos años ni se limite a un espacio cerrado con un programa concreto sujeto a evaluaciones determinadas. Para adaptarse al continuo cambio, debemos educar y educarnos en el aprendizaje continuo. Usemos las tecnologías, nuevos espacios y grupos para replantear el aprendizaje formal y tomar en consideración sería el informal. Compartir información, volcar las experiencias en espacios abiertos y compartidos, gestionar información, asistir a cursos, jugar, experimentar, crear, equivocarse, corregir, adaptarse, buscar nueva información, revisar información de expertos del ámbito que nos interese desde cualquier lugar, registrar y compartir nuestra propia experiencia individual y de equipo, aprender alumno y educador el uno del otro. Así es como el sistema educativo que surgirá permitirá formar personas preparadas para el entorno laboral actual y aprenderemos a movernos cómodamente en entornos rápidamente cambiantes.
Los estudios etnográficos contribuyen en gran medida a interpretar y conocer las identidades, costumbres y tradiciones de comunidades humanas, situación en la que se circunscribe la institución educativa como ámbito sociocultural concreto. La etnografía insta al empoderamiento de los docentes como intelectuales de la educación; como actores sociales protagónicos; como líderes investigadores, auténticos conocedores de sus propios contextos. Se plantea el uso del método, como una valiosa alternativa para el emprendimiento de estudios en educación, especialmente encaminada al desarrollo o fortalecimiento de la investigación social, en cumplimento de la insoslayable tarea docente de potenciar la producción académica e investigativa en sus comunidades.
Al hacer uso de la etnografía como herramienta investigativa, el docente tiene la oportunidad de desarrollar una amplia gama de estudios acerca de su contexto; sus propias prácticas, escenarios y procesos didáctico-pedagógicos. Como miembro de la comunidad educativa, el docente goza del contacto cotidiano; el ejercicio de su labor le facilita ser parte del grupo, hacerlo de manera comprometida.
En síntesis, es una oportunidad para aportar y gestionar nuevos conocimientos que contribuyan de manera más efectiva a la comprensión de problemas educativos, su intervención y la transformación social de las propias comunidades educativas, condición sine qua non para el mejoramiento y cualificación de la educación desde su ámbito de actuación: el quehacer docente.