¿LA NEUROCIENCIA PUEDE APOYAR O NO AL CAMPO DE LA EDUCACIÓN? | DOCENTES 2.0

Actualmente, existe un debate sobre si la neurociencia puede apoyar o no al campo de la educación. Una afirmación común entre los investigadores es que la neurociencia no puede contribuir más allá de los hallazgos cognitivos y conductuales. La dirección central es enseñar la esencia de cómo una experiencia de aprendizaje se convierte potencialmente en memoria: cómo se construye la nueva información en el cerebro sobre la base de conocimientos previos, y cómo la práctica efectiva debería conducir a crear estructuras de esquemas bien establecidas en la mente de los educandos. 

Es importante destacar que el uso de visualizaciones admite una comprensión más clara y concreta. Un ejemplo principal de tal visualización representa un modelo simplificado, sobre la base de las teorías actuales, de cómo se almacena la información aprendida en la memoria a largo plazo. En el modelo, las neuronas (nodos) y las sinapsis (conectores) crean representaciones neuronales de la información aprendida; se forman después del aprendizaje, se almacenan y se reactivan potencialmente al recuperarlos. 
Este modelo tiene varias propiedades valiosas: crea una forma concreta de explicar el proceso de aprendizaje y sus resultados. Asimismo, enfatiza cómo los principios básicos de aprendizaje y memoria son comunes entre todos los estudiantes. Además, permite discutir por separado las fases iniciales de aprendizaje («presentación» y «explicación») y la fase de «práctica». Específicamente, en el aprendizaje inicial, el enfoque está en formar representaciones a largo plazo mediante la creación de asociaciones significativas, explicando un concepto recién aprendido en términos ya conocidos o con ejemplos familiares. Ejemplos de aplicaciones relevantes son el uso de elaboración deliberada, ejemplos concretos y evitar la sobrecarga de los recursos limitados de la memoria de trabajo. Luego, en la fase de práctica, el enfoque cambia para establecer las representaciones y asegurarse de que sean utilizables y accesibles mediante la construcción y el mantenimiento de vías de recuperación. Esto es cuando se discuten los enfoques de práctica efectiva (como la práctica de recuperación distribuida). 
Muchos docentes encuentran estas ideas relevantes, importantes y aplicables. Algunos ven de inmediato las relaciones con las prácticas que utilizan regularmente, y el punto de vista basado en la investigación les ayuda a identificar los puntos críticos, refinarlos y desarrollarlos aún más. Para otros, esta perspectiva es un activador efectivo para la actualización y transformación. 
En síntesis, el proceso de cambiar la comprensión de la forma a la implementación plantea desafíos. La transformación pedagógica en aras de objetivos a largo plazo requiere un esfuerzo significativo sin recompensas inmediatas. Además, los docentes deben enfrentar a los estudiantes, los padres y el sistema en el que trabajan, todo lo cual puede exigir resultados inmediatos. Muchos educadores, testifican que, aunque entienden por qué deberían cambiar su práctica, todavía no es trivial: el sistema de recompensas está trabajando en su contra, y en ocasiones también lo son los “sistemas” en los que se trabaja. Al igual que con los estudiantes, estas prácticas son algo natural para algunos, pero no para la mayoría, y un reconocimiento y apoyo sistemáticos en el proceso son cruciales.

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