APRENDIZAJE PARTICIPATIVO.

La investigación acción participativa es una metodología que respalda a la producción de un conocimiento propositivo y transformador, mediante un proceso de debate, reflexión y construcción colectiva de saberes entre los diferentes actores de un territorio con el fin de lograr la transformación social.

Aprendizaje participativo 

  1. Es donde la persona que aprende ocupa un papel activo al interesarse propositivamente en la planeación;
  2. En la realización del aprendizaje;
  3. En la evaluación del proceso de aprendizaje.
  4. El alumno escucha activamente;
  5. Opina;
  6. Pregunta;
  7. Sugiere;
  8. Propone;
  9. Decide;
  10. Actúa;
  11. Busca;
  12. El estudiante es un sujeto activo que inicia, transforma y pone algo de su parte.
Aprendizaje no participativo:
  1. El estudiante escucha pasivamente;
  2. Toma apuntes sobre el objetivo en clases;
  3. Sigue indicaciones;
  4. Cumple con sus deberes;
  5. Realiza las asignaciones porque así se lo indico el docente; 
  6. Repite de memoria la información que ha almacenado y estudia lo que el docente le asigna;
  7. El estudiante es un receptor pasivo que sigue instrucciones y órdenes.
Entre algunas de las características fundamentales del estudiante en el aprendizaje participativo son:
  1. La capacidad de tomar decisiones y de hacer elecciones responsables;
  2. El poseer una motivación básica hacia el crecimiento y desarrollo de sus capacidades constructivas creativas;
  3. La posibilidad y la necesidad de «hacerse y transformarse» a lo largo de sus vidas;
  4. La dotación de un dinamismo propio que les permite iniciar y dirigir sus acciones.
Cuando se habla de aprendizaje participativo es porque resalta la importancia de la acción, de la actividad, del hacer y del experimentar a partir de la problemática del contexto, es decir, con base, principalmente, en las necesidades específicas de la personas, estudiantes y de la comunidad a la que ésta pertenece; dicho de otra manera, el aprendizaje participativo es vinculado a la vida cotidiana, para de ahí ir a lo más general. Esto Implica involucrarse personalmente, sentir, pensar y actuar. La autodirección resalta el aspecto de la responsabilidad en la toma de decisiones, en el establecimiento de metas y objetivos, en la realización y evaluación de las actividades. 
El aprendizaje autodirigido o participativo es aquel en el cual el estudiante que aprende participa de una manera consciente y activa para establecer qué va a aprender, a través de qué actividades, cómo y cuándo, ayudándose de qué y cómo evaluará su trabajo y los resultados obtenidos. Esto es tan simple o sencillo, tanto que este tipo de aprendizaje es consideramos que los estudiantes individualmente o en grupo, tienen la posibilidad de dirigir su propio aprendizaje. Esta capacidad de dirección está dada precisamente como una característica fundamental de los estudiantes.
Aunque en la actualidad la situación en las instituciones educativas está cambiando, todavía se pueden encontrar muchísimas instituciones en las que no hay preocupación por las inquietudes e intereses de sus estudiantes. El interés fundamental está en los programas, en cumplir con ellos. Y como ellos ya están elaborados, no hay tampoco muchas posibilidades para tomar en cuenta la curiosidad, gustos y características específicas de sus estudiantes.
Muchos de los docentes sienten que están ahí para enseñar y para cumplir el programa. Su compromiso es con la institución educativa y con la Secretaría de Educación, pero y ¿los estudiantes? Esta situación se pueden encontrar con algunas variantes pero básicamente igual, en cada uno de los niveles estudios. El esquema básico es que el docente está para enseñar de acuerdo con un programa señalado y los estudiantes están para aprender y realizar las asignaciones que se les indiquen.
Todo esto, apunta a lo complicado del aprendizaje autodirigido o paricipativa. A nivel individual, tanto estudiantes como docentes pueden sentirse incapaces o sin el derecho de dirigir su propio aprendizaje. A veces no se dan cuenta de que no se trata de una incapacidad intrínseca o de nacimiento, sino que es el resultado de la falta de oportunidades, por un lado, y de todo un proceso en el que fueron aprendiendo a verse y a sentirse incapaces. Intentar modificar esta situación puede ser difícil, entre otras cosas porque pueden suscitarse ansiedades y resistencias al cambio y porque puede ser difícil creer en la posibilidad de que éste se dé.
A nivel institucional y social hay una serie de creencias difundidas y apoyadas en torno a los estudiantes, por las cuales se desconfía de ellos y se desconoce la existencia de una motivación básica hacia el aprendizaje; asimismo se ignora el desarrollo de capacidades constructivas.
Educar, se abastece muchas veces con el aprendizaje de conocimientos, habilidades, normas y conductas que van a permitir a una persona adaptarse a su sociedad. Una expectativa implícita en esto es la de una aceptación pasiva de lo ya dado y establecido. Las diferencias son mal vistas. Se busca la uniformidad, la homogeneidad y la conformidad.
La organización educativa y el «sistema educativo» en general no contemplan muchas oportunidades de participación activa de los estudiantes. Les dan poca relación en las decisiones que afectan directamente su trabajo, aprendizaje y educación.
Aquí es donde aparecen, por consiguiente, otras dificultades:
  1. Quienes pretendan promover un aprendizaje participativo y autodirigido; 
  2. Quienes estimulen el trabajo de los estudiantes utilizando metodologías y técnicas activas; 
  3. Quienes se aparten de la secuencia marcada en los programas;
  4. Quienes vinculen los contenidos con la vida cotidiana;
  5. El Docente toma el riesgo de ser señalados como irresponsables o ruidosos; y pueden ser sancionados o incluso suspendidos de acuerdo a las leyes ya establecidas.
Sin embargo, existen docentes y estudiantes, que consideran que el aprendizaje autodirigido es algo valioso, que merece ser rescatado, promovido y conservado. Afortunadamente existen espacios y posibilidades en muchas instituciones para trabajar de esta forma. Aunque a veces parezca que esos espacios no existen o que son muy pocos las oportunidades están latentes. 
Algunas interrogantes que el docente en el aprendizaje participativo debe tener en cuenta:

  1. ¿Los objetivos son claros y realistas?
  2. ¿Se les ocurre algún otro punto que pueda considerar?
  3. ¿Las actividades son razonables, apropiadas y eficaces para aprender lo que se desean?
  4. ¿Piensas que se debería incluir alguna más?
  5. ¿Es relevante la evidencia para los distintos objetivos?
  6. ¿Puedes sugerir alguna otra evidencia?
  7. El criterio y los métodos para evaluar la evidencia, ¿son claros, relevantes y convincentes?
  8. ¿Qué otras evidencias sugerirías?
El aprendizaje autodirigido o participativo requiere que los estudiantes se encarguen de investigar. Investigar significa obtener respuestas a cuestiones a través de la recolección y análisis de datos. Una habilidad que es un prerrequisito para la investigación es la capacidad de formular preguntas que puedan responderse mediante datos.
Las principales características del aprendizaje participativo:
  1. Estimula a los estudiantes una participación activa en el proceso de construcción del conocimiento. Se promueve que investiguen por cuenta propia, que analicen información obtenido, que estudien cómo un conocimiento se relaciona con otro, que sugieran conclusiones, entre otras.
  2. Origina un aprendizaje amplio y profundo de los conocimientos. Los procesos en marcha permite una relación más activa y motivadora entre los estudiantes y el tema de la materia.
  3. Desarrolla intencionalmente y programada habilidades, actitudes y valores.
  4. Admite una experiencia vivencial en la que se adquiere conocimiento de la realidad y compromiso con el entorno, en la medida en que se analizan y resuelven ciertas situaciones expresadas en problemas, casos o proyectos.
  5. Promueve el desarrollo del aprendizaje colaborativo a través de actividades grupales, ya sea de forma presencial o virtual.
  6. Siembra en el docente el desempeño de un nuevo rol: el de facilitar el aprendizaje y hacer que el estudiante profundice en los conocimientos. 
  7. Aprueba la participación del estudiante en el proceso de evaluación de su aprendizaje. Esto conduce al desarrollo de su autonomía, de su capacidad de tomar decisiones y de asumir la responsabilidad de las consecuencias de sus actos.

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