COMO APRENDER-APRENDER.

De acuerdo con muchos autores no hay una receta mágica que diga cómo estudiar, sin embargo aseguran que el estudio es un arte, entre más practiques las técnicas, mejoran tus resultados. Hoy podremos encontrar algunas técnicas de estudio para mejorar el arte de estudiar:

1. La imagen es la clave del recuerdo: Las imágenes nos llaman y nos cautivan, luego es lógico que sean mejor recordadas que las palabras, los sonidos o los olores. La idea, en lo que se refiere al estudio, es traducir los conceptos abstractos a imágenes. Algunos lo hacen con facilidad, a otros le cuesta mucho. Pero en todas las personas se puede incrementar esta facultad natural. Acostúmbrese a usar esquemas (MAPAS MENTALES). Acostúmbrese a imaginar situaciones donde se aplican los conceptos que aprende.
2. La atención a la atención: No estamos atentos, los estudiantes por lo general no suelen estar atentos con los cinco sentidos. La atención es una capacidad que se está reduciendo en nuestra época. El descuido en la atención tiene consecuencias, los recuerdos son débiles y caprichosos. La memoria no nos ayuda porque ni siquiera creamos circuitos neuronales suficientemente estables. Todo ello tiene una corrección, prestar atención con todos los sentidos: observar con atención. 
3. El comprender también se olvida: Algunos creen que la clave del recuerdo está en la comprensión. Pues esto no es cierto, los estudiantes puede leer todo un libro y luego, si nos preguntaran sobre lo leído, apenas mantienen alguna información en la cabeza. La comprensión de un texto, o de una conferencia, es una condición necesaria para el recuerdo, no una condición suficiente. Los estudiantes suelen recordar las sensaciones y emociones con mayor redundancia; las ideas, sobre todo si son complejas se van con quien las enuncia. Este aparente empeño de la memoria resulta de escuchar sin atender a fondo; entonces los estudiantes quedan expuestos a los detalles que captan su atención inconsciente. Lo más abstracto se pierde. 
4. No hay aprendizaje sin acción: Cuanto más activo los estudiantes, menos olvidan. Se trata de actividad mental, no física. La pasividad, la simple receptividad, con ser buena tampoco es suficiente. Incrementar la actividad en situación de estudiantes puede ser la cuadratura del círculo. Cuando uno está como estudiantes no tiene muchas oportunidades de ser activo; de ahí que en una clase el que más aprende suele ser el que menos lo necesita el docente. El estudiante está en una especie de jaula. No debe moverse, no debe hablar excepto para formular alguna pregunta, no debe, todo esto obstaculiza el proceso de la clase. El docente debe aportar y motivar al estudiante a tomar algunas notas, apuntes, materiales, guías, talleres como un sujeto activo de la clase. 
5. El Repaso: El repaso fortalece lo comprendido. El repaso elimina gran parte de las características caprichosas de la memoria; pero debe hacerse con método, retenerlo a un calendario. Una vez comprendido un tema el primer repaso debe ser pronto. Se aconseja que el primero al finalizar la clase; luego a las 24 horas, a la semana, al mes, a los seis meses. 
6. El Escribir: Si los docentes desean que sus estudiantes aprendan a aprender debe ensenarle que escriban. Cuando se realiza la operación tan sencilla como poco practicada de poner por escrito nuestro pensamiento, algo pasa. El ser humano se permite decir muchas simplezas cuando habla; al leerlas saltan a la vista. Al hablar, las frases quedan inconclusas y el interlocutor también entiende. Al escribir el estudiante debe terminar lo dicho; no valen gestos que ilustran mejor que mil palabras. Hay que ajustarse a una disciplina poner una palabra detrás de la otra.
7. El esquema: Es un consejo que dan algunos autores y que es válido para cualquier actividad donde se manejen ideas y donde haya que tomar decisiones. En este contexto ser esquemático no significa nada malo. No se trata de reducir la complejidad de la vida, sino de eliminar todas las palabras sobrantes. Convertir el pensamiento en un tablero de ajedrez donde cada idea tiene un lugar y un valor.
8. La autoexaminación: Un estudiante eficaz es autosuficiente no necesita del examen para enterarse si realmente conoce el tema. De allí que, intuitivamente o por método, dedica gran parte de su esfuerzo a elaborar exámenes privados. Un estudiante eficaz se autoexamina antes de que lo hagan los demás. Por otro lado, crear un cuestionario es una excelente forma de repasar. De allí que no se pierde el tiempo. Se recomienda a los estudiantes que hagan la prueba; trate de crear un cuestionario de examen sobre la materia que estudia y verá lo que sucede. 
9. Duplicar el tiempo: Gestionar el tiempo es clave para aprender algo sistemáticamente. El tiempo es un bien escaso; más aún que el dinero. El dinero va y viene, el tiempo sólo se va. Recordemos a los hábitos solo se los puede cambiar construyendo nuevos hábitos. Y para ello se necesita tiempo. 
De acuerdo, a lo que dicen los hindúes que a cada humano se le asigna un número finito de respiraciones. No podemos cambiarlo, sólo podemos inhalar y exhalar más despacio. Las respiraciones serán las mismas, están contadas, pero la vida será más larga; quizás esto puede sonar como una metáfora, pero una metáfora importante. Quizá llevemos una bomba de tiempo en nuestro interior, y cuando suena el reloj, estalla. En todo caso toma atención, gestionar nuestro tiempo es importantísimo. Demos al tiempo su valor. 
Comienza es el momento de Aprender a Aprender!

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