EL EVALUADOR MIDE EL ÉXITO DOCENTE.

El docente mide las condiciones iniciales del estudiante a través de un pre-test; antes de aplicar un determinado método que estimule diferentes experiencias de aprendizaje. Después de un período razonable de tiempo se miden las ganancias académicas y con ello se comprueba la relativa eficacia de los métodos didácticos utilizados.

La medición de los efectos, así como de la situación inicial, requiere la operacionalización exhaustiva de las variables y la consideración única de los aspectos observables de la conducta del estudiante. No cabe duda de que las exigencias que imponen la estadística y la medición numérica conducen al olvido intencional de aspectos del aprendizaje y desarrollo del estudiante que son también idóneos de transformación educativa. Aspectos no siempre previstos y frecuentemente imprevisibles.
El diseño experimental requiere un control riguroso de los factores que interceden, neutralizando unos y manipulando y observando el efecto de otros. Ello supone el intento de simular en el aula de clases las condiciones del laboratorio. La posibilidad técnica y la bondad ética de tal intento es uno de los puntos más críticos del modelo experimental. En cualquier caso implica la artificialización del medio escolar.
El diseño estructurado de un proyecto de evaluación requiere la constancia y estabilidad del currículo durante un período prolongado de tiempo independientemente del cambio de circunstancias que puedan ocurrir durante el período de investigación y evaluación. Es ésta una condición difícilmente eludible de los diseños de investigación. Los estudios de evaluación poseen un carácter prolongado que impone la primacía de la estabilidad e incluso, en ocasiones, la renuncia a considerar variables nuevas no previstas ni tenidas en cuenta. Los efectos secundarios o laterales son difícilmente manejables. El modelo experimental se concentra en la búsqueda de información cuantitativa mediante medios e instrumentos objetivos.
El problema de la relevancia y significación de los datos no es el centro de la preocupación evaluadora. Demasiados aspectos, quizás de importancia crítica para analizar un proceso de innovación, son descartados por considerarse subjetivos, anecdóticos e impresionistas. Tendencia a concentrarse en la diferencia de medias entre el grupo de control y el grupo experimental, a ignorar las importantes diferencias individuales y a medir lo que aparece fácilmente cuantificable como resultados inmediatos, en lugar de identificar y rastrear los efectos a largo plazo más inciertos y difíciles de detectar y analizar. 
La evaluación no puede versar únicamente sobre la contrastación aséptica de resultados con objetivos preestablecidos, observables y cuantificables. La vida del aula es un sistema abierto de intercambio, evolución y enriquecimiento. Eisner afirma que “en parte como resultado de la creciente literatura sobre currículo oculto, aquellos que trabajan en el campo educativo han reconocido que los profesores y la escuela como institución, enseñan más que lo que se proponen. La mayoría de las lecciones más importante que los alumnos aprenden en la escuela no están integradas en el currículo explícito”.

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