La integración de las nuevas tecnologías en las instituciones educativas no debe verse sólo en una técnica determinada. Es vital, que toda tecnología educativa posea un planteamiento consciente y reflexionado como base para su uso. Leer y escribir en la pantalla de un ordenador, crear un trabajo de manera digital, compartirlo y enviarlo por correo electrónico es un ejemplo, del autor norteamericano Marc Prensky de cómo se pueden hacer las cosas de manera siempre e innovadora. Pero esto no deja de ser un aprendizaje clásico basado en nuevos recursos. 

La integración y utilizar las TIC no garantiza que se esté mejorando ni facilitando los procesos de aprendizaje del estudiante. Las TIC son una herramienta poderosa para el aprendizaje, pero es indispensable una planificación y un diseño curricular y pedagógico previo para que resulten realmente útiles. Sólo se habrá producido un cambio realmente importante en relación a las TIC en el ámbito educativo cuando el material didáctico sea realmente diferente y aporte una mejora en la calidad del aprendizaje de los estudiantes. 
Además, adaptar los contenidos, la metodología y los sistemas de evaluación por parte de los docentes. Si se quiere obtener el máximo provecho del uso de las TIC en las instituciones educativas se deben buscar nuevas maneras de acceder, de usar, de construir, de difundir y de trabajar la información y el conocimiento. Y aquí, es donde recae la gran labor de los docentes de hoy día, porque son los actores que pueden asumir con criterio este nuevo modelaje del proceso de aprendizaje. Los docentes pueden y deben guiar a los estudiantes en la adquisición de conocimientos, deben facilitar el aprendizaje y también fomentar el pensamiento crítico y la reflexión sobre los materiales a los que acceden los estudiantes. 
El rol del docente como facilitador del aprendizaje, en este nuevo ámbito de enseñanza y aprendizaje, es enseñar a los estudiantes a buscar y a usar información de manera eficiente. Es necesario enfatizar en la lectura crítica en línea. Los estudiantes, en general, son hábiles con ciertas destrezas mecánicas e informáticas, pero suelen tener grandes dificultades para usar estratégicamente los recursos a los que acceden y a menudo no son capaces de distinguir aquella información fiable de la que no lo es. 
En definitiva, la integración de las nuevas tecnologías afecta al rol del docente en diferentes ámbitos y niveles: a nivel cognitivo, de dirección y en las tutorías.

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