El docente común:

Cuando un docente expresa algo, exterioriza con palabras un pensamiento. La pequeñez de un docente, sólo dice es que aquello que dice o transmite a sus estudiantes. Se comete el error de especular que por hablar o decir aquello que les toca decir sobre un tema, ya dan por hecho que los estudiantes lo han captado y entendido.
Realmente, este tipo docente, es un profesional plano, monótono, que habla, pero que no enseña, pero con él no se aprende. Es un docente incapaz de llegar al corazón de sus estudiantes, incapaz de captar su atención y su curiosidad, que difícilmente interactúa con sus estudiantes. Es el docente que no deja huella en el camino de la enseñanza. Y, por ende, la docencia es mucho más que manifestar con palabras un pensamiento.
El buen docente que expone:
Es indiscutible, que la experiencia es un factor clave para la mejora de la labor docente, pero no es el único factor. Un buen docente es aquel que, a partir de la práctica, es capaz de reconocer sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Es un docente que corrige lo que no le funciona, que examina continuamente su labor, que aprende de sus estudiantes y compañeros de profesión, que está en continua formación, que tiene inquietudes, que hace de su profesión una herramienta por la cual hacer mejor a la sociedad de la que forma parte.
De acuerdo a la Real Academia Española el verbo explicar dice: “Declarar o exponer cualquier materia, doctrina o texto difícil, con palabras muy claras para hacerlos más perceptibles”. Ahora bien, de acuerdo con esta definición, el buen docente es aquel que manifiesta su pensamiento para conseguir que sus estudiantes descubran sus propios conocimientos de forma comprensible. Un buen educador es aquel que tiene el don de convertir lo difícil en algo fácil y comprensible mediante una buena explicación. 
El docente que demuestra:
El docente que demuestra es un docente que sabe explicar, pero su gran virtud vive en que aquello que explica es capaz de trasladarlo a un ámbito práctico. Es aquel que consigue que sus estudiantes no sólo aprendan, sino que también sean educandos competentes. Se trata de un docente que es capaz de aplicar el currículo de su asignatura y relacionarlo con experiencias reales, que enseña las ventajas de lo que explica a sus estudiantes, que tiene parte de docente, pero también de pedagogo. 
Es un educador que está en constante formación, siempre está aprendiendo, siempre está conectado con el mundo y con las personas que forman este mundo. Y de su impaciencia y su exigencia demuestra a sus estudiantes que lo que aprenden tiene tanto sentido como utilidad.

El docente que inspira:
Es el tipo de docente es reservado sólo para unos pocos. De acuerdo con la Real Academia Española, el verbo inspirar significa: “Infundir o hacer nacer en el ánimo, o la mente afectos, ideas, designios… “Por ende, el docente que inspira, no es necesariamente el docente que más sabe.
El docente que inspira va mucho más allá del saber, de la entrega de conocimientos. Es el que trasciende sus conocimientos fuera del aula y los traslada a lo que son nuestras vidas. Este es realmente el docente que deja huella a lo largo de toda nuestra vida. Es el docente del que recordamos perfectamente su nombre, la clase que impartía, su forma de ser, su forma de trasmitir. 
¿QUÉ TIPO DE DOCENTE ES USTED?, déjalo en la sección comentario. Gracias por participar.

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