La terapia ocupacional, se inició en la educación como derivación de la práctica profesional en el sector de la educación especial y expedientes de estudiantes con bajo rendimiento escolar o problemas de comportamiento.

El terapeuta ocupacional dentro del contexto escolar, le concierne la identificación y recuperación de diferentes alteraciones sensoriomotoras, perceptivas y de comportamiento, que están interfiriendo en el aprendizaje; además, proporciona programas de estimulación, remediación y orientación a maestros, acerca de características y dificultades detectadas en el medio escolar. 
Un estudiante puede ser enviado a terapia ocupacional, cuando presenta dificultades en su repertorio sensoriomotor, rendimiento académico, adquisición de habilidades escolares, y presenta algunos de los siguientes síntomas:
  1. Problemas de atención e hiperactivida
  2. Problemas en postura y plan motor 
  3. Juego inmaduro 
  4. Problemas de comunicación 
  5. Problemas académicos 
  6. Regular ejecución de actividades de autocuidado 
  7. Disminución en la curiosidad, auto estima, intereses, creación de valores, autoconcepto e independencia, lo cual interfiere en la motivación del estudiante hacía las actividades que propone el medio escolar y a la creación e vínculos socio-afectivos. 
  8. Problemas de comportamiento, inseguridad, angustias, impulsividad, conflictos, problemas de adolescencia.
En síntesis, cuando el docente tiene en su aula de clases, un caso especial del cual sospeche de la necesidad de un terapista ocupacional, debe poner en practicar las siguientes recomendaciones:
1. Siente al estudiante cerca del docente y lejos de la ventana o de una pared en caso de que contenga elementos que le puedan distraer
2. Siéntelo entre educandos tranquilos. 
3. Asígnale alguna actividad que implique movimiento.
4. No castigar excesivamente al estudiante cuando se levante, si ocurre al final de las tareas que está realizando en clase y siempre que no moleste a nadie. 
5. No le permita encima de la mesa más material que el estrictamente necesario para trabajar. 
6. Oblíguelo a mantener en orden la mesa. 
7. Pídale que repita los mensajes que se comunican para comprobar que lo ha comprendido. 
8. Asegúrese que anota en su cuaderno las asignaciones que se le envían. 
9. Fomente respuestas activas como metodología.
10. Se le debe dar instrucciones cortas y sencillas.
11. No se le puede exigir todo a la vez. 
12. Se debe procurar disgregar, que comienza por terminar las tareas, luego que lo intente con buena letra, más tarde que el contenido sea correcto. 
13. Pedirle todo a la vez, para que evite la.
14. Disminuya el tiempo que debe dedicar a la realización de una asignación. 
15. Enséñele habilidades para aprender estudiar, para estructurar lo que aprende: realizar esquemas, resúmenes, entre otros. 
16. Anímelo cuando consigue algo que le ha implicado concentrarse, ha atendido, levanta la mano para preguntar, contestar sin equivocarse, entre otros. 
17. Y no ridiculizarse delante de los compañeros cuando fracase en una tarea escolar. 
18. Evite insistir siempre en todo lo que hace mal.

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