Una constante en el mundo de la enseñanza es la preocupación por buscar, una forma permanente de enseñanza, el modo de cómo pueden mejorar el aprendizaje de los estudiantes. El deseo de todo docente es encontrar las fórmulas de aprendizaje más eficaz. Las alterativas de tales causas serian enfocarse en la interrogante, cuáles son las causas por las que el ser humano aprende.

Para el autor Howe, planteada la respuesta a esta interrogante, el sustenta que no se presenta como una realidad simple, dada la entorno debido a la gran cantidad de factores que influyen en el aprendizaje. Basta solo entender su complejidad para atender algunos de los motivos que solemos utilizar justificar la falta de rendimiento de nuestros estudiantes:
1. No se esfuerza 
2. El ambiente familiar es muy difícil.
3. No tiene capacidad.
4. No está motivado.
5. No domina técnicas de aprendizaje y estudio 
6. La influencia negativa de la televisión y de la Sociedad 
7. Las clases de los docentes son aburridas.
En realidad, cada una de estas concisas observaciones constituyen explicaciones del rendimiento, o mejor del fracaso, académico de los educandos. Estas explicaciones dejan entrever que una comprensión completa del aprendizaje y de sus causas no es una tarea 
sencilla. Un acercamiento más profundo del tema nos llevaría al estudio de las diferentes teorías del aprendizaje, a la vez que el acercamiento a una teoría comprensiva que nos permita encontrar el modo de reducir su complejidad. 
Para dar respuesta a estas preguntas deberíamos profundizar en las investigaciones que intentan aclarar los factores que ayudan a una persona a aprender y las condiciones que se deberían crear para el progreso en los aprendizajes.
En un intento por explicar el concepto de aprendizaje, de una manera sencilla, diríamos que una persona aprende en la medida que adquiere información sobre objetos o fenómenos (primer nivel de aprendizaje) y destrezas y habilidades para tratar dichos fenómenos: operaciones o aplicaciones (segundo nivel de aprendizaje).
Recordemos como durante mucho tiempo se prestó una especial atención tanto al medio de enseñanza como a las estrategias de instrucción y al propio contenido (aportaciones conductistas: Skinner), en estos momentos creemos necesario prestar más a desarrollar recursos y estrategias que faciliten el aprendizaje que tiene lugar en las aulas, considerando a muchos teóricos del aprendizaje consideran, hoy en día, que lo efectivo no es decirle a los estudiantes qué han de estudiar sino decirles cómo deben estudiar. Por ello:
1. Enseñar a estudiar no puede ser una actividad marginal en el proceso de enseñanza, sino ligada al plan docente.
2. Poco de lo que se aprende hoy servirá para mañana, a excepción de las habilidades desarrolladas por los estudiantes para utilizar sus propios recursos a lo largo de su vida.
3. La efectividad en el estudio constituye un claro factor del éxito académico, pero esta no mantiene una total asociación con la cantidad de horas dedicadas al estudio.
4. La búsqueda del éxito académico de nuestros estudiantes deberá de tener en cuenta, no solo una serie de factores de carácter personal, sino un marco ambiental adecuado para que se produzca la efectividad el aprendizaje. 

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