
El aprendizaje invisible está más relacionado con el conocimiento tácito, conocimiento personal y experiencial que se adquiere en cualquier momento o en cualquier lugar; tiene que ver con habilidades blandas o no cognitivas. Este tipo de conocimiento es difícil de sistematizar y sobre todo de evaluar, son invisibles para el sistema educativo, pero están ahí. Hay muchos aprendizajes estimulados por la tecnología que pueden verse reflejados en entornos de aprendizaje menos formales; son aprendizajes que construimos solos o en grupo de una manera formal o informal, la diferencia la marca el hecho de que el proceso sea conducido por el profesor o iniciado por curiosidad o motivación personal.
La clave está en hacer dialogar los aprendizajes informales con los formales a través de la experimentación y el descubrimiento, la solución de problemas planteados por los propios estudiantes, la interacción y la colaboración en oportunidades no planeadas de aprendizaje.
En síntesis, es posible incidir en el aprendizaje invisible mediante estrategias didácticas como la solución de problemas, la elaboración de proyectos, los laboratorios de experimentación, las incubadoras de ideas, las comunidades de aprendizaje, etc. De esta manera se construyen puentes y caminos entre el aprendizaje informal y formal. Deben diseñarse estrategias que enseñen a pensar y a aprender a aprender, la educación debe flexibilizarse y personalizarse, la estandarización limita el desarrollo, no hay por qué aprender todos lo mismo, aunque hay si existen aprendizajes que son necesarios como sustento para construir conocimientos más complejos.