✍ ESTRATEGIAS DE METACOGNICIÓN | DOCENTES 2.0

Hoy en día, existen muchas técnicas, herramientas o estrategias para fortalecer el aprendizaje en el aula. No obstante, las habilidades metacognitivas permiten a los estudiantes regular su pensamiento y convertirse en aprendices independientes que pueden mejorar sus experiencias escolares y de vida, sin importar las ambiciones de los estudiantes. La metacognición fortalecerá el dominio para resolver problemas de manera creativa, pensar analíticamente, comunicarse de manera efectiva y colaborar con otros. Por lo tanto, las investigaciones señalan que la metacognición es una de las habilidades más importantes que los estudiantes necesitan, aunque a menudo no se enseña.

Es importante que mediante la instrucción pedagógica el docente enseñe a los estudiantes a conducir sus cerebros y convertirse en aprendices autodirigidos. Uno de los ejemplos más comunes es comparar la educación y un conductor, en otras palabras, cuando los estudiantes reciben instrucciones explícitas sobre cómo guiar su pensamiento, cuándo reducir la velocidad, cuándo está bien acelerar y cómo evitar giros equivocados.

Muchos estudiantes anhelan el día en que obtendrán su licencia de conducir, pero desarrollar la mentalidad y la capacidad para hacerse cargo de su aprendizaje los llevará más lejos en la vida que las llaves de cualquier automóvil. Y los estudiantes más jóvenes no tienen que esperar hasta tener la edad suficiente para recibir educación vial para tomar «lecciones de conducción intelectual». Pueden y deben comenzar a aprender sobre la metacognición a una edad temprana y aplicarla en todas las áreas de contenido y en las lecciones de vida.

A continuación, listaremos algunas estrategias de metacognición que sustenta el autor Wilson (2016) :

  1. Inicie definiendo el término: Es recomendable explicarles a los estudiantes a través de una metáfora como conducir sus cerebros, las definiciones de al inicio de una clase ayudan a concretar el concepto abstracto.
  2. Enfatizar en los beneficios: Al inicio de la discusión sobre un tema en el aula, pida a los estudiantes que describan los beneficios y proporcionen ejemplos. Por ejemplo, a veces es posible que necesitemos repasar un pasaje de lectura para asegurarnos de que lo entendemos o anotar y organizar notas para un ensayo.
  3. Enseñe de manera orgánica: Realice las actividades en grupos grandes y pequeños, esto le permitirá subrayar los enfoques de aprendizaje que existen en el aula y en otros aspectos de la vida.
  4. Enseñe para la vida: Dirija debates en clase que animen a los estudiantes a compartir ejemplos sobre cómo se puede utilizar el tema dentro y fuera del aula. Ejemplo: cuando se enseña bajo la metacognición, los docentes animan a los estudiantes para que explique cómo podrían utilizar este tema en un momento determinado de su vida.
  5. Modelar los problemas: Modelar problemas a través del uso de la metacognición impulsa a los estudiantes aprendan a usar estrategias de pensamiento de orden superior escuchando mientras resuelve problemas en voz alta.

En síntesis, el manejo de un modelo metacognitivo en el aula admite que los estudiantes conozcan sus fortalezas y debilidades, les permite contar con un modelo fácil de estudio. Con esto se puede mejorar el desempeño del estudiante al personalizar los contenidos educativos de los cursos, en función del grado de desarrollo de sus habilidades metacognitivas.

Referencia

Wilson, D. (2016). Enseñar a los estudiantes a impulsar sus cerebros: estrategias metacognitivas, actividades e ideas para lecciones. ASCD.