✍ LA ACCIÓN REFLEXIVA EN EL AULA | DOCENTES 2.0

En la era digital, es de suma importancia reflexionar ya que este es un principio fundamental del aprendizaje. Pero, también es parte fundamental de la docencia. Como una especie de definición, reflexionar significa mirar hacia atrás en cómo algo «salió», y ver todas sus partes y patrones disponibles: Causas, efectos, comparaciones, contrastes, fortalezas, debilidades y características. Asimismo, qué tan cerca estuvo de lo que esperabas, las emociones.

La reflexión suena como una idea abstracta, algo inespecífico. Algo que toda persona realiza en la ducha en el camino a casa cuando no hay nadie cerca porque somos libres de vagar en nuestras propias mentes. Es cierto, que la reflexión se produce sin esfuerzo, y en su forma más pura y cruda, en aquellas circunstancias en las que la mente, no está comprometida de otra manera. La reflexión no es una sola cosa: una casilla para marcar en algún ciclo elíptico de aprendizaje. Es tanto una cuestión de autoconciencia, humildad y afecto como de tiempo, secuencia y procedimiento.

La reflexión puede comenzar con indicaciones para la enseñanza reflexiva. Estos, u otros, pueden consistir en analizar las contrariedades de la enseñanza siempre que lo lleven a desarrollar tanto la capacidad como la tendencia a reflexionar por sí mismo. Por supuesto, existe la vulnerabilidad que viene con la reflexión. Ser honesto, transparente y luego valerse por sí mismo. En realidad, el reflejo comienza mucho antes, solo, en su propia mente después de que sucede algo. La reflexión, entre otros patrones, a menudo ocurre lento y pasivo, inmediato y activo o una vez más, lento y pasivo. La reflexión también depende del tiempo, puede suceder en cualquier momento, pero tan pronto como comience el evento.

Por lo tanto, el proceso de profesionalización docente requiere de diferentes aspectos educativos que buscan fortalecer las habilidades personales y epistemológicas del educador, como lo afirma Peters (1966), la educación docente es “un proceso de aprendizaje que desarrolla aspectos: morales, culturales, sociales e intelectuales de la persona que es tomada como un individuo y miembro de la sociedad” (p. 3). No obstante, para Ur (1999), se refiere al sobre énfasis de técnicas y habilidades, mientras que el profesor profesional necesita desarrollar y aplicar teorías, estar consciente de las opciones teóricas del momento y poseer habilidad de tomar decisiones. Estas destrezas son fundamentales y deben estar claras para poder ser usadas durante sus prácticas pedagógicas.

De acuerdo con los autores Richards y Lockhart (2007), “cuando la reflexión crítica es vista como un proceso continuo y rutinario en la enseñanza, permite que el profesor se sienta con más confianza en probar diferentes opciones y evaluar los efectos de la enseñanza” (p. 4); En otras palabras, que la reflexión constante sobre las acciones realizadas en el aula de clases brinda seguridad al docente y admite experimentar y evaluar nuevas didácticas que enriquecerán su quehacer como docente.

En síntesis, la acción-rutina es guiada principalmente por impulso, tradición y autoridad, siendo un ejemplo claro cuando en un colegio se limitan los espacios, herramientas y clases de una manera rígida y homogénea, dando por hecho que los docentes seguirán al pie de la letra un protocolo que encapsula el acto de la enseñanza y no se estimula a la reflexión de las estrategias pedagógicas o a las necesidades de los estudiantes. Por ende, “la acción reflexiva implica la consideración activa, persistente y cuidadosa de cualquier creencia o práctica, tomando en cuenta las razones que la sostienen y las consecuencias que puede tener a futuro” (Dewey ,1933, p. 10).

 

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