¿CÓMO FOMENTAR LA CULTURA DEL PENSAMIENTO?| DOCENTES 2.0

Muchos estudios sustentan que el hombre piensa desde antes de nacer. Pero, esta capacidad de pensar necesita un trabajo focalizado para poder alcanzar niveles más altos de desarrollo, esto con la intensión de no quedarse limitado en la función inconsciente.

En el ámbito educativo, captar con los sentidos la esencia de aprendizaje proporciona un gran proceso. La práctica de pensamiento es definida como un modelo o patrón sencillo de pensamiento que se puede utilizar repetidas veces y se puede integrar fácilmente en el aprendizaje. En las aulas de clases se acostumbra a que los estudiantes tengan rutinas con el objetivo de desarrollar habilidades como, además, impulsar la reflexión. Las características más comunes en las rutinas son las siguientes son: pocos pasos, fáciles de enseñar, aprender, recordar, se usan repetidamente, pueden emplearse en grupo o individualmente y se pueden aprovechar en gran variedad de contextos

Es pertinente recordar, que el proceso de aprendizaje influye mucho las percepciones, el autor Ritchhart (2002) los mejores docentes establecen a través de su práctica, una fuerte cultura del pensamiento. Es decir, el educador anima a que los estudiantes aprenden hacer más reflexivos. Para que los estudiantes aprendan a aprender, se debe asegurar que se desarrolle en el aula una cultura del pensamiento, a través de la: indagación, curiosidad, lluvias de ideas, análisis de temas complejos, entre otros.

De acuerdo con el mismo autor, existen ocho fuerzas que apoyan el desarrollo de una cultura del pensamiento en el aula, y estos son:

  • Tiempo: Debe existir tiempo en el currículo para que los estudiantes puedan pensar y resolver las propuestas del docente.
  • Oportunidades: El docente debe proporcionar actividades auténticas, donde se puedan poner en práctica los diferentes procesos cognitivos e involucrarse en las distintas asignaciones.
  • Rutinas: Estas son los procedimientos, que ayudan a estructurar, ordenar y desarrollar distintas maneras de pensamiento en el proceso de aprendizaje y que promueven la autonomía de los estudiantes.
  • Lenguaje: Se debe implementar en el aula un lenguaje del pensamiento, donde se puedan denominar, describir, distinguir los distintos procesos cognitivos y reflexionar sobre los mismos.
  • Creación de modelos: Se debe compartir sus ideas, intercambian puntos de vista y debatir, para así poder los diferentes modelos de pensamiento.
  • Interrelaciones: Se debe crear un ambiente de confianza donde cada uno puede mostrar sus fortalezas y debilidades.
  • Entorno físico: Es importante establecer un ambiente físico, como puede ser el aula, laboratorio o taller, para estimular la cultura del pensamiento.
  • Expectativas: Establecer los objetivos de aprendizaje y mostrarlos a los estudiantes permitirá pensar y conocer qué se espera.

En síntesis, se puede decir que, si desde las instituciones educativas desean dar apoyar a los cambios de la sociedad, los docentes deben preparar a los estudiantes para ello. Y, para que esto ocurra,  los educadores deben trabajar la cultura de pensamiento, teniendo en cuenta las ocho fuerzas culturales: El tiempo, las oportunidades, las rutinas, el lenguaje, la creación de modelos, las interrelaciones, el entorno físico y las expectativas, porque son las que permiten adaptarse a una cultura de pensamiento.

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