✍ LA MEJORA Y EL CAMBIO EDUCATIVO | DOCENTES 2.0

La mejora en el ámbito educativo tiene como objetivo mejorar los resultados de los estudiantes. La investigación sobre la mejora educativa es una de las piedras angulares para comprender las estructuras y prácticas de las aulas, como las prácticas de liderazgo, colaboración profesional o prácticas pedagógicas. El autor Crook et al. (2010) indica que a través de estos estudios las aulas se han beneficiado de la reestructuración de sus prácticas comunes, como las tareas, actividades y prácticas de aprendizaje de los docentes, de liderazgo y las maneras en que se organizan los métodos pedagógicos, para hacer frente a los desafíos del desarrollo.

El movimiento de mejora educativa está íntimamente conectado a los sistemas educativos, objetivos sociales y políticos de la educación aunque algunos países difieren de sus objetivos y puntos de vista sobre la mejora escolar, y los medios para mejorar la educación y estos pueden incluso ser contradictorios, lo que también conduce a resultados bastante diferentes. Por ello, los autores Sahlberg (2011) y Wrigley (2003) alegan que los elementos de las prácticas de la sociedad docente se basan en el enfoque de la responsabilidad y en la mejora de la institución educativa.

Partiendo de lo sustentado por Senge et al. (1994) se puede evidenciar que existen algunas características necesarias para que una institución educativa sea una organización de aprendizaje. Estos son la confianza mutua, voluntad de participar en una comunicación abierta por parte de los participantes, valores y visiones compartidos de los docentes, que se centran en el aprendizaje de los estudiantes, como, además, el intercambio colaborativo de conocimientos como herramienta para el crecimiento continuo.

El intercambio de conocimientos es una transformación fundamental de la propia profesión docente y es una ruta para crear culturas colaborativas. Además, los miembros del personal tienen la oportunidad de influir en las actividades y políticas de la institución, la colaboración de los docentes se ve reforzada por arreglos prácticos como la asignación de tiempo para la colaboración colectiva para alcanzar las metas.

En síntesis, para la mejora educativa, el rol del líder educativo es esencial. El líder educativo gestiona los procesos, motiva, organiza e involucra al personal en la mejora, comparte valores para crear y apoyar visiones comunes, como, además, entiende el aprendizaje de los docentes como un vehículo para la mejora continua del plantel. Tal como lo señalan Wong y Li (2011) el liderazgo afecta la atmósfera de colaboración y experimentación. Por ende, es un desafío para un líder educativo trabajar en red con otros directores, administradores y otras partes interesadas externas, lo que proporciona nuevas perspectivas y promueve la creación de mejoras efectivas y sostenibles.