✍ ¿QUÉ ES LA INVESTIGACIÓN SOSTENIBLE? | DOCENTES 2.0

Hoy en día, hablar de sostenibilidad significa satisfacer las necesidades del hombre sin envolver la aptitud de las futuras generaciones para complacer sus propias necesidades. Además, de los recursos naturales, también se necesitan recursos económicos. La sustentabilidad no es solo ambientalismo alojado en la mayoría de las definiciones de sostenibilidad también encontramos preocupaciones por la equidad social y en el desarrollo de investigaciones.

Por lo tanto, podemos reflexionar que una investigación sostenible representa trabajar en el presente las necesidades actuales, sin perjudicar la idoneidad de las futuras generaciones (Mujica-Sequera, 2021). En otras palabras, es crear una huella positiva desde las operaciones como investigador en el ámbito social, económico y ambiental, con el propósito de garantizar los recursos precisos para las futuras generaciones.

En el presente, el hombre vive en una sociedad marcada por el desbordamiento ecológico, empobrecimiento extensivo y los retrocesos democráticos en muchos lugares. Estas fracturas se formulan desde la ampliación de las desigualdades materiales y del dominio en todos los ejes que nos ubican ante la obligación de abordar grandes transiciones en los próximos años.

Por ello, la práctica sostenible envuelve todas aquellas acciones que fomentan la disminución del impacto negativo de una investigación que se origina de las prácticas productoras. Uno de las prácticas sostenible más importante es considerar los hábitos sobre la manera de cómo se generan las investigaciones en la actualidad en los centros educativos.

De manera que, al dialogar sobre un semillero de investigación, se habla de una estrategia que integre la comunidad de estudiantes y docentes para cumplir con las actividades de investigación que fortalecen el lucro de competencias investigativas de manera voluntaria.

En síntesis, el desarrollo de las competencias investigativas es fundamental para el desarrollo de un país, como, además, repercute de manera directa en otras habilidades laborales (Mujica-Sequera, 2021). No obstante, lo más significativo en la colaboración en un semillero, es que es una contribución voluntaria, porque admite cultivar un argumento seleccionado por el investigador.