
La familia es el primer tramo de aprendizaje, ofrece cuidado, protección, afirma la subsistencia y contribuye a la socialización en relación a los valores aceptados socialmente. En el seno de la familia, se constituye el primer eslabón en el compromiso de educar en valores, los jóvenes aprenden continuamente de sus padres, pero no sólo de lo que les transmiten sino también de lo que ven día a día, de sus comportamientos y maneras de proceder. La familia es transmisora de valores, ideología y cultura, aportando un sistema de creencias y convicciones. Un ejemplo base es, familia que se responsabiliza en la educación en valores es la familia democrática que constituye la base de la responsabilidad y el sentimiento de grupo, a medida que los hijos van creciendo comparten esa responsabilidad, siempre teniendo como figura de apoyo a los padres. Pero, desafortunadamente la capacidad educadora y formadora de la familia se está reduciendo considerablemente, delegando funciones a la institución educativa que antes lo asumía la familia. Ni los docentes, ni la institución educativa son los únicos agentes exclusivos de cambios sociales y morales, debemos tener en cuenta a la familia y a los medios de comunicación que desempeñan un importante papel educativo.
Se puede hablar de ciertos problemas para educar en valores:
- La no unión de valores de la familia, de los medios de comunicación y el centro educativo.
- La transmisión a la institución educativa de un conjunto de funciones socializadoras que antes pertenecían a la institución de la familia.
- Educar en valores es una tarea compartida por toda la comunidad educativa, la educación formal siempre resultará insuficiente.
- La crisis moral de la sociedad, en la que los valores tradicionales desaparecen apareciendo los contravalores, acompañada de la crisis del sistema educativo, donde las palabras educación, instrucción y enseñanza se utilizan indistintamente y se confunden.
- Crisis de valores de la familia y pérdida de liderazgo de la figura docente.
Los valores son contenidos que pueden ser aprendidos y enseñados, y el centro educativo no es el único lugar donde se pueden trabajar. Sería deseable que la educación en valores no se promoviera sólo desde las áreas curriculares o los temas transversales, sino que también se basará en la imitación de modelos y en las prácticas propias de la vida cotidiana en la familia y en otros contextos.
Realizar, hoy en día la educación en valores es una tarea colectiva, por una parte, de las instituciones educativas, pero también de las familias y los propios estudiantes. El problema de educar en valores hoy no concierne sólo a los educadores y a las familias, porque el objetivo de crear ciudadanos activos y participativos es una meta de todos los agentes implicados, ya que se debe crear esfuerzos colectivos y complementarios en beneficio de una sociedad mejor.
La educación en valores se dirige a un proyecto social, como un espacio ampliado en el tiempo y con múltiples agentes sociales implicados. Sin una coordinación adecuada entre institución educativa y sociedad tendrá lugar los conflictos y las contradicciones entre los valores deseables y la educación para los valores vigentes en la vida. No es tarea exclusiva sólo del ámbito docente, sino de toda la comunidad educativa, con un papel muy importante de la familia.