PENSAMIENTO CREATIVO EN LA DOCENCIA.

En la docencia podemos encontrar grandes autores que sugieren ciertas estrategias destinadas a estimular las potencialidades creativas de tal manera que el lenguaje marche más allá de las convenciones aceptadas y de lo pertinente porque las palabras pueden ser renovadas por significados particulares o por sugerencias metafóricas.

Para ampliar la creatividad es indispensable, estimular el aprendizaje como juego generador de innovaciones. Menchén Bellón propone una serie de estrategias que puede desarrollar el docente para incentivar el pensamiento creativo. Nombraremos las que, en nuestra opinión, pueden resultar más útiles en el aula: el humor, el juego, las analogías, las discordancias, la escritura creativa, la lectura creativa, las paradojas, las preguntas provocativas y la visualización.
Evidentemente, el factor concluyente en la creatividad es la motivación para hacer algo creativo, por eso las actividades lúdicas estimulan la imaginación, la fantasía, la intuición, el humor y la espontaneidad. Despiertan el material que se retiene en el inconsciente, nos proporcionan una nueva perspectiva y nos liberan de una manera estrecha de pensar, nos liberan, finalmente, de las limitaciones del pensamiento racional. También la risa estimula la creatividad porque los sacude, los saca de sus patrones habituales de conducta y les da una nueva perspectiva de la realidad. Mediante la ironía, la exageración los juegos de palabras y las asociaciones absurdas los sorprende y los mantiene alerta.
Por estas razones intuimos que es preciso fomentar en los docentes una actitud docente distinta, creativa, activa, personalizada. Es preciso que aprendan a valorar la curiosidad, la capacidad de admirarse y de extrañarse. Algunos consideran que es el corazón de la creatividad e implica inquietud, critica, hacer preguntas, plantear problemas para penetrar más en el fondo de las cosas. Debemos acostumbrarnos a integrar razón, imaginación e intuición. Es preciso aprender a fortalecer los músculos de la creatividad aplicando procedimientos, mecanismos, maniobras, juegos, ejercicios e instrumentos que la desarrollen. La mayoría de los docentes, desdichadamente, aprenden a devaluar la imaginación y, en el camino, la pierden como se ha visto, las conductas creativas pueden aparecer en un clima estimulante, relajante, respetuoso que permita expresarse con libertad y llegar a ser uno mismo. Por eso es conveniente caminar hacia la creatividad usando ciertas técnicas deliberadas, ciertos métodos que es posible aprender, practicar y aplicar.
Una de las técnicas como es la sensibilización consisten en proponer algo para ver qué sucede. Se debe recordar que el cerebro es un sistema constructor de pautas, por eso si se estimulan ciertas áreas éstas se preparan para tomar parte en las siguientes secuencias de pensamiento. El propósito de esta estimulación no es otro que incorporar ideas en la mente ha de generar líneas de pensamiento nuevas y creativas.
Las técnicas de pensamiento creativo sirven básicamente para incentivar el desarrollo de la creatividad y en el proceso de enseñanza-aprendizaje, además, un medio estimulante que facilita el autodescubrimiento de esas facultades y posibilita su expresión. J. Muñoz define y analiza algunas de estas técnicas, entre ellas las preguntas, la síntesis creativa; el role-playing y el psicodrama, la relación, el «brainstorming», los ideogramas, las analogías, las alternativas, el azar, la crítica,, el «collage» y la resolución de problemas.
Grandes autores defienden la idea de que la creatividad es una aptitud que es necesario desarrollar, por eso hay que entrenar a los estudiantes para el análisis, la crítica y la reconstrucción de lo establecido. Acostumbrarlo a asombrarse, a inventar soluciones nuevas. Ofrecerle tareas autotélicas (actividades no impuestas, sino intrínsecamente gratificantes). Es preciso aplicar más a menudo el pensamiento divergente, el pensamiento inverso (mirar las cosas al revés), modificando, sustituyendo, combinando, adaptando, exagerando, minimizando o reordenando atributos. F. Menchén Bellón propone el Modelo de estimulación de la creatividad IOE-Imaginación, Originalidad, Expresión- elementos que responden a los tres pilares básicos de la plataforma creativa.
En este modelo destacan tres vías: 
  1. Multisensorial: expresión de sus sensaciones, sentimientos y emociones; 
  2. Intelectiva: uso de intuición, imaginación y pensamiento; 
  3. Ecológica: mediante la identificación y descubrimiento de la naturaleza y la cultura de su entorno.
La imaginación es una capacidad a través de la cual el ser humano une, combina, asocia imágenes e ideas, independientemente de su voluntad, y de este modo consigue resultados brillantes, trabajos creativos. Es el lenguaje del inconsciente y siempre ha sido considerado uno de los indicadores de la creatividad. Osborn sostiene que la imaginación es el principal motor de la actividad creativa y le asigna dos funciones: encontrar ideas y transformar lo encontrado.
En definitiva, la habilidad de pensar requiere una disciplina intelectual y para que los estudiantes sean capaces de pensar de forma crítica y creativa debemos ofrecerles el tiempo y el espacio para pensar por sí mismos. Menchén Bellón ha elaborado un modelo didáctico de programación de la capacidad creativa para estimular habilidades y aptitudes que predisponen a la aparición de la creatividad. Entre los objetivos generales se clasifican la flexibilidad de pensamiento, la originalidad de las ideas y la fluidez de expresión; entre los específicos se encuentran desarrollar los sentidos, fomentar la iniciativa personal y estimularla imaginación. El sujeto podrá intuir soluciones, descubrir relaciones, inducir consecuencias y, por tanto, también equivocarse; la tarea del docente será, fundamentalmente, estimular la flexibilidad de pensamiento porque nuestra mente está llena de rutinas aprendidas que nos impiden percibir la realidad de otra forma y una mente bloqueada es un inconveniente para conseguir respuestas creativas.