Al definir la palabra aprendizaje podemos decir que es un acto mediante el cual las personas adquieren aptitudes, conocimientos y habilidades cuyo resultado es un cambio relativamente permanente de sus conductas.

El aprendizaje fomenta un cambio relativamente permanente en la conducta. Este cambio se genera por lo común a través de la experiencia o de alguna practica reforzada.
Aunque el aprendizaje no implica necesariamente un mejoramiento en la conducta, permanece en el individuo hasta que es sustituido por otro comportamiento, o bien hasta que ya no le es útil.
Aprender a aprender es una capacidad que consiste en la aptitud de una persona para adquirir el comportamiento de sí mismo para realizar un trabajo. Aprender-aprender implica que cada persona ha de tener la experiencia de aprender suficiente y ha de prestar cuidadosamente atención a los métodos de aprendizaje que le son más útiles. Dado que el cambio es inevitable, los trabajadores han de seguir aprendiendo continuamente nuevas habilidades. Se requiere reeducación y recapacitación permanente para actualizarse y poder llevar a cabo un trabajo de alta calidad.
El verdadero aprendizaje llega al corazón de lo que significa ser humano. A través del aprendizaje nos recreamos a nosotros mismos, nos capacitamos para hacer algo que antes no podíamos. A través del aprendizaje percibimos nuevamente y nuestra relación con él.
A través del aprendizaje ampliamos nuestra capacidad para crear, para formar parte del proceso generativo de la vida.
Un ambiente de aprendizaje se crea cuando los compañeros de equipo de estudio se apoyan mutuamente. La gente sin experiencias aprende más rápidamente, la gente experta continua mejorando, y todos comparten el éxito.
Todos aprendemos de los libros, videos o discusiones en la vida diaria. Pero la mejor manera de aprender es haciendo equipos. El aprendizaje colaborativo requiere no solo de aprendizaje, sino que también sean las acciones orientadas. 
La capacidad de todos los estudiantes de aprender a trabajar cooperativamente con los demás es la piedra clave para construir y mantener matrimonios, familias, carreras y amistades estables. Ser capaz de realizar habilidades técnicas como leer, hablar, escuchar, escribir, calcular y resolver problemas es algo valioso pero poco útil si la persona no puede aplicar estas habilidades en una interacción cooperativa con las otras personas en el trabajo, en la familia y en los entornos comunitarios. La manera más lógica de resaltar el uso del conocimiento y las habilidades de los estudiantes dentro de un marco cooperativo, tal como deberán hacer cuando sean miembros adultos de la sociedad, es dedicar mucho tiempo al aprendizaje de estas habilidades en relaciones cooperativas con los demás.
No aplicar un método que no nos acaba de satisfacer, evidentemente, es muy legítimo. Pero si el trabajo en equipo, además de un método, es también un contenido que deben aprender los estudiantes, no podemos evitar su enseñanza diciendo que los estudiantes no saben trabajar en equipo, sino que tendremos que enseñárselo, identificando qué es lo que no funciona y cambiando lo que sea necesario, e insistir tanto como haga falta hasta que lo aprendan. Si se insiste, en la institución educativa, tanto como sea necesario para que los estudiantes aprendan a leer y escribir. ¿Por qué los docentes se cansan tan pronto de hacer que aprendan a trabajar en equipo? Las condiciones que deben darse para que puedan hablar, propiamente, de trabajo en equipos cooperativos, les pueden ayudar a programar y planificar mejor este aprendizaje, y a identificar los puntos débiles, lo que puede ser objeto de mejora, para que los estudiantes progresen cada vez más en esta habilidad. Así, más que lamentarse los docentes diciendo que los estudiantes no saben trabajar en equipo, se debe centrar el esfuerzo en el desarrollo de actividades expresamente diseñadas para enseñarles a trabajar en equipo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.