LAS ESTRATEGIAS DE ENSEÑANZA EN LA TEORÍA Y LA PRÁCTICA.

El significado de estrategia de enseñanza en algunos marcos teóricos y momentos históricos, se ha asociado al de técnicas, deducidas como una serie de pasos por aplicar, una metodología mecánica, aproximadamente un algoritmo. De acuerdo con otros autores, se habla indistintamente de estrategia de aprendizaje y de enseñanza. En ocasiones, se asocia la estrategia a la actividad de los estudiantes y a las tecnologías que el docente incorpora en sus clases.

En este sentido, Alicia Camilloni plantea que: “Es indispensable, para el docente, poner atención no sólo en los temas que han de integrar los programas y que deben ser tratados en clase sino también y, simultáneamente, en la manera en que se puede considerar más conveniente que dichos temas sean trabajados por los estudiantes”. La correlación entre temas y forma de afrontar es tan fuerte que se puede sostener que ambos, temas y estrategias de tratamiento didáctico, son inescindibles.

A partir de esta consideración, se puede afirmar que las estrategias de enseñanza que un docente elige y utiliza inciden en:

  1. Los contenidos que transmite a los estudiantes.
  2. El trabajo intelectual que estos realizan.
  3. Las conductas de trabajo, los valores que se ponen en juego en la situación de clase.
  4. El modo de comprensión de los contenidos sociales, históricos, científicos, artísticos, culturales, entre otros. 
Además, también se puede decir, que las estrategias tienen dos dimensiones:
  1. La longitud reflexiva en la que el docente diseña su planificación. Esta dimensión envuelve el proceso de pensamiento del docente, el análisis que hace del contenido disciplinar, la consideración de las variables situacionales en las que tiene que enseñarlo y el diseño de alternativas de acción, hasta la toma de decisiones acerca de la propuesta de actividades que considera mejor en cada caso. 
  2. La dimensión de la acción involucra la puesta en marcha de las decisiones tomadas. 
Estas dos dimensiones se articulan, a su vez, en tres momentos: 
  1. El momento de la planificación en el que se anticipa la acción.
  2. El momento de la acción propiamente dicha o momento interactivo. 
  3. El momento de evaluar la implementación del curso de acción elegido, en el que se recapacita sobre los efectos y resultados obtenidos, se retro-alimenta la alternativa probada, y se piensan y sugieren otros modos posibles de enseñar. 
Como señala Philippe Meirieu «La reflexión estratégica inicia entonces al que se libra a ella a un trabajo constante de inventiva meta-cognitiva para colmar el espacio reinstaurado constantemente entre él y el mundo». Para ello, se debe de pensar de manera estratégica cómo vamos a interactuar con el mundo y cómo vamos a enseñar. Pensar las estrategias de enseñanza como un proceso reflexivo y dinámico implica adoptar una concepción en forma de espiral. Desde esta concepción, se puede asumir que el aprendizaje: 
  1. Es un proceso que ocurre en el tiempo, pero esto no significa que sea lineal, sino que tiene avances y retrocesos.
  2. Es un proceso que ocurre en diferentes contextos.
  3. Es un proceso en el que el estudiante necesita volver sobre los mismos temas, conceptos, ideas y valores una y otra vez; y en cada giro de la espiral, se modifican la comprensión, la profundidad, el sentido de lo aprendido.
  4. Es un proceso al que nunca puede reflexionar como terminado sin posibilidades de enriquecimientos futuros, sin la posibilidad de transformaciones posteriores. 
Para seguir el proceso de aprendizaje, es necesario, desde la enseñanza, crear un ciclo firme de reflexión-acción-revisión o de modificación acerca del uso de las estrategias de enseñanza. En este sentido, el docente aprende sobre la enseñanza cuando planifica, toma decisiones, cuando pone en práctica su diseño y reflexiona sobre sus prácticas para enmendar así sus próximas intervenciones. Al retomar el concepto de estrategias de enseñanza como «Conjunto de decisiones que toma el docente para orientar la enseñanza con el fin de promover el aprendizaje de sus estudiantes». 
Se puede agregar que las estrategias de enseñanza que el docente proponga beneficiarán de algún tipo en particular de comunicación e intercambio tanto intrapersonal como entre los estudiantes y el docente, y entre cada estudiante y el grupo. Una vez decidida la estrategia y antes de ponerla en acción, es necesario definir y diseñar el tipo, la cantidad, calidad y la continuidad de actividades que se ofrecerán a los estudiantes. Se analizara entonces qué son las actividades y qué consideraciones se debe tener en cuenta en su creación y en su coordinación.

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