Es importante resaltar, que en la actualidad nadie pone en duda que el componente más importante en la determinación de la calidad de los resultados educativos, es la calidad del docente. Dicha calidad, no obstante, no se representa solamente a la seguridad de sus conocimientos disciplinarios y pedagógicos, ni a lo apropiado de sus habilidades propiamente didácticas. Es, a la consideración, de una calidad integral, que hace referencia al docente como persona, y que incluye, los aspectos cognoscitivos, pero también, lo afectivo en diversos estudios, como actitudes hacia la docencia, hacia sus estudiantes, hacia la comunidad en que trabaja. Más aún, se trata de señalar que las exigencias que recientemente se vienen formulando socialmente sobre el sistema educativo, y que tienen que ver con la capacidad de dicho sistema de formar para la protección del medio ambiente, para la democracia, para los derechos humanos, para la paz y la comprensión internacional, en recapitulación, para fundar en valores exigen al docente una integridad humana: un claro esquema valoral y una gran congruencia entre lo que cree y cómo actúa. 

Sin embargo, que un excelente docente en una institución deficiente, pronto se verá frustrado, en sus intentos de logro de resultados de calidad. Esto es importante tomarlo en cuenta, pues determina también a la formación, en este caso de personal directivo, administrativo y técnico del sistema, de forma tal que gestión y enseñanza tengan la posibilidad efectiva de armonizar en el objetivo de elevar la calidad de los resultados educativos.
La realidad de los docentes en la actualidad, difiere mucho de estas características de calidad docente. Los estudios, sobre todo los que incluyen observación en aula, coinciden en señalar deficiencias en el dominio de la materia y prácticas pedagógicas mecánicas y de variedad limitada. Más grave aún, los estudios recientes muestran un proceso de pérdida de la valoración de la profesión docente como consecuencia del deterioro tanto de las condiciones de trabajo como del salario docente. Y esto trae como consecuencia una falta de satisfacción procedente del ejercicio del trabajo docente, y con ello, una continua sensación de descontento y frustración que afecta, quizás más que otras dificultades, la calidad de los resultados educativos alcanzados con los estudiantes.
A continuación, haremos mención a los 7 principios de la enseñanza de calidad:
  1. La estimulación del contacto entre docentes y estudiantes.
  2. El desarrolla la reciprocidad y la cooperación entre los estudiantes.
  3. La estimula el aprendizaje activo.
  4. El suministro de la retroalimentación a tiempo.
  5. Permite que los estudiantes dediquen más tiempo a las actividades principales para el aprendizaje.
  6. Cede a la comunicación de las expectativas elevadas a los estudiantes.
  7. Respeta los diversos talentos y formas de aprendizaje de los estudiantes.

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