La analogía educación-sociedad tiene dos aspectos fundamentales en la práctica y en la reflexión pedagógica moderna, pues con el surgimiento del movimiento de Educación Nueva, se establecieron dos aspectos esenciales en este sentido: el primero, es la representación del trabajo en proceso de la instrucción técnico-profesional, que tiende a llevarse a cabo en el lugar “institución educativa”, en lugar de un aprendizaje en el trabajo, desarrollado junto a los adultos; el segundo, es el descubrimiento de la psicología infantil con sus exigencias activas. 

El trabajo entre en el área de la educación por dos caminos distinto, el primer camino es el del desarrollo objetivo de las capacidades productivas sociales y el otro es el del moderno descubrimiento del estudiante. Estos dos caminos, aclararon que, por un lado, la educación nueva, se consolidó a la instrucción técnico-profesional promovida por las industrias; sin embargo, por el otro, se hizo hincapié en el juego educativo, que es el sentido del desarrollo infantil. 
Es por esto, que el movimiento de Educación Nueva calificó a Rousseau como el fundador de los movimientos de renovación pedagógica, al enfatizar las edades evolutivas del estudiante, realizando estudios científicos sobre su progreso y desarrollo. Desde esta óptica, implicó una total transformación de la analogía estudiante, tal como se indicó, el docente sólo tenía que limpiar los obstáculos para que el estudiante pudiera desarrollarse plenamente. El autor Rousseau, formuló nuevos métodos de enseñanza, haciendo hincapié en el autoaprendizaje o en la autonomía del estudiante. 
En 1806, el autor Pestalozzi fundó el Instituto de Iverdon y para ello, creó nuevas formas en la profesionalización del docente y la enmarcó hacia el conocimiento de las condiciones psicológicas de la actividad escolar. Pero lo más significativo de todo esto, es que el autor Froebel instauró que la enseñanza debía iniciarse antes de los seis años y, para ello, orientó de ciertos principios didácticos de Pestalozzi para la profundización de la actividad de aprender. Se trataba, del juego educativo, del que muchos psicólogos han especificado con gran ímpetu, que ningún proceso educativo será verdadero cuando el autoritarismo juegue un papel decisivo. Froebel sitúa a la pedagogía al servicio de la fuerza creadora de la persona, como integradora de cultura. 
La corriente de Educación Nueva tuvo tres etapas decisivas en la que se dio un desvío al proceso pedagógico y a la caracterización de la actividad docente: 
  1. Este período es idealista y cuenta con los aportes de Rousseau, J. Pestalozzi, Froebel, Tolstoi, entre otros. 
  2. Es llamada como la institución educativa activa, donde se destaca la institución educativa de Ginebra, Cousinet, Arbeitschule, María Montessori, Ovide Decroly, etc. La naturaleza de esta etapa consistió en la vinculación de la institución educativa con el trabajo, puesto que el trabajo forma parte de la vida, en una educación para la vida, el trabajo debe ocupar un lugar preponderante. 
  3. La Fundamentación de la enseñanza a través de la pedagogía y la psicología. Esta fase aclara el sentido de la pedagogía institucional, donde, además, cobraron vida de manera generalizada, las ideas dirigidas a ubicar en el seno del aula el rol de la psicología como ciencia de la educación. Se vio beneficiada por los aportes de Wallon, Freinet, Piaget, entre otros y, en este sentido, el proceso pedagógico establece más claramente los proyectos de enseñanza. 
En 1919, se propagaron los siete principios fundamentales que sustentan a las instituciones educativas nuevas: 
  1. El fin esencial de toda la educación ha de ser el de preparar al estudiante para querer y para traducir a la práctica en su vida la supremacía del espíritu.
  2. La educación debe respetar la individualidad del estudiante. Esta no puede desarrollarse sino con una disciplina que consienta la liberación de las fuerzas espirituales que él posee.
  3. Los estudios y la preparación para la vida deben dejar libre el camino a los intereses innatos del estudiante.
  4. Cada edad tiene su propia fisonomía: es necesario, que tanto la disciplina individual como la colectiva sean fruto de la organización esperada por los mismos estudiantes, con la cooperación de los docentes; ambas formas de disciplinas deben reforzar el sentido de la responsabilidad individual y social. 
  5. El desafío, egoísta debe desaparecer de la educación para dejar su sitio a la cooperación, que enseña al estudiante el deber de poner su individualidad al servicio de la colectividad. 
  6. La coeducación invocada por la Unión, coeducación que implica tanto la instrucción como la educación en común, excluye la imposición de un idéntico tratamiento de los sexos para significar, más bien, una cooperación que permita a cada sexo ejercer libremente una saludable influencia sobre el otro. 
  7. La educación nueva no prepara solamente para llegar a ser en el futuro un buen ciudadano, es decir, capaz de adaptar sus deberes a sus semejantes, hacia su nación y hacia la humanidad entera, sino que tiende, a desarrollar la persona consciente de su dignidad de hombres.

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