Los grandes problemas sociales, económicos y políticos de la sociedad, apoyados en la presencia de procesos dominantes y contra libertarios de la humanidad, dieron origen a las pedagogías críticas. Esta corriente es desarrollada en todo el mundo, especialmente en Europa y Norteamérica; entre sus representes más significativos figuran Freire, Giroux, Apple, Kemmis, Carr, McLaren, Hargreaves y Popkewitz, ligados con la libertad, el pensar crítico y transformador del hombre. Se denominan Pedagogías Críticas, por cuanto cumplen a una amplia gama de enfoques teóricos sobre los procesos sociales, culturales, políticos, educativos, de la escuela, el hombre y la sociedad, originados en las teorías críticas, lideradas por Habermas y por la «Escuela de Fráncfort». Las Pedagogías Críticas se centran en cuatro grandes temas, a saber: 

  1. Educación-Escuela-Sociedad. 
  2. Conocimiento-Poder-Subjetivación. 
  3. Institucionalización-Hegemonía. 
  4. Vínculos entre teóricos y prácticos.
Estos temas implantados en el estudio sobre la sociedad, la escuela, la educación y los procesos hegemónicos y totalizadores que ocurren en ella, permiten perfilar a las Pedagogías Críticas. Estas se estructuran conceptualmente bajo tres lineamientos interrelacionados:
a) Su origen en los discursos del estructuralismo y del post-estructuralismo, así como de otros enfoques derivados de la escuela de Fráncfort, que a decir de Carry Kemis,»…se mostraban preocupa dos por el predominio de la ciencia positiva y el grado en que esta se había convertido en un elemento poderoso de la ideología del siglo XX».
b) La fuente del proceder de los discursos, que van desde lo académico hasta los discursos teóricos críticos construidos en y desde la escuela. La orientación e intencionalidad de los discursos pedagógicos críticos. Se hace critica de la escuela y se propone una escuela crítica, por medio de una hermenéutica crítica.
Las Pedagogías Críticas para Martínez Bonafé son «una producción cultural, una producción de saber para dar cuenta de una realidad; una red de significaciones que da razón también de los obstáculos que vence y de sus recreaciones a lo largo de la historia». De esta manera, ellas constituyen una opción frente al proyecto político inconcluso de la Modernidad y la Ilustración, y tratan no sólo el reconocimiento de la educación como proyecto político emancipador y liberador de las conciencias del yugo totalitario de la razón, sino también la constitución de un proceso de transformación, renovación y de reconstrucción de lo social. Estas corrientes pedagógicas tienen la característica de expresar preocupación por temáticas diversas, desde lo que sucede en el aula, el desarrollo del currículo, las prácticas educativas del docente, la investigación en el aula, la comunicación estudiante-docente, entre otros temas, hasta discursos sobre el papel de la sociedad en la formación del ciudadano, revisando contundentemente la aseveración de saber es poder. 
Las Pedagogías Críticas, cuestionan a la escuela tradicional, al enfoque tecnocrático de la educación y a todos los agentes que intervienen en ella, y a la vez, proponen una educación progresista y crítica, donde se pueda formar el individuo con una amplia perspectiva cultural, liberadora y consciente del mundo donde actúa, para transformarlo en procura de un pleno desarrollo de la humanidad, en permanente dialogo con el entorno.
Entre sus grandes aportes, se destaca:
  1. La visión del docente como líder de un movimiento crítico en sus prácticas que establece un diálogo con los estudiantes y con el mundo, atendiendo a las preocupaciones sociales, culturales y fundamentalmente políticas de la comunidad para con la escuela. 
  2. El estudiante es partícipe de su conformación cultural y social, producto de la dialéctica del proceso formativo en el cual se ve envuelto, donde se compromete al igual que el maestro en la lectura del mundo y de la palabra, procurando su transformación y desarrollo intelectual. 
  3. Se destaca la transformación del aula en un espacio de interrelaciones complejas de intercambio y diálogo, movidos por un currículo contextualizado, crítico, de significación cultural y social.
Esta corriente establece uno de los marcos teóricos del proyecto de reforma educativa que se desarrolla en el país, el cual sustenta la reflexión crítica de los docentes en los denominados «Círculos de Acción Docente», donde reflexionan, investigan y se forman para transformar sus prácticas y construir sus propias teorías pedagógicas.

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