La humanidad está en un argumento determinado, pero no están pasivamente, sino de forma activa. El aprendizaje humano nace a partir de la relación entre personas. Los procesos de enseñanza-aprendizaje son procesos interactivos con tres vértices: 

  1. El estudiante que aprende. 
  2. El objeto de conocimiento, que es el contenido a aprender. 
  3. El docente que actúa, para favorecer el aprendizaje de los estudiantes.

Hace poco tiempo, en el currículo escolar se tomaban dos variables básicas: 
  1. El estudiante: como un receptor más o menos activo en esa acción transmisora del docente.
  2. El docente: era considerado como la persona encargada de transmitir el conocimiento.
Y se hacía hincapié en la influencia de la relación entre ambos en lo que se refería a unos contenidos de aprendizaje. Esto supuso minimizar las relaciones que se establecen entre los estudiantes en el transcurso de las actividades de aprendizaje, y establecer un marco de trabajo individual. 
El autor Johnson señala, que han demostrado que las relaciones estudiante- estudiante juegan un papel de primer orden en la consecución de las metas educativas que un docente se propone. Aspectos como el proceso de socialización, la adquisición de competencias y destrezas, el control de los impulsos agresivos, el grado de adaptación a las normas establecidas, la superación del egocentrismo, la relativización progresiva del punto de vista, el nivel de aspiración, el rendimiento escolar son, entre otros, factores que van a incidir de forma decisiva en las relaciones de los estudiantes con sus compañeros de clase. 
Pero, además de esto, ha de tenerse en cuenta, como dice el autor Coll, la actividad del estudiante que está en la base del proceso de construcción del conocimiento se inscribe en el marco de la interacción o interactividad docente-estudiante. Tiene que haber una voluntad explícita del docente en intervenir sobre el proceso de aprendizaje del estudiante, intervenir en aquellos aspectos de la tarea que el niño todavía no domina y que, por tanto, sólo puede realizar con la ayuda y dirección suya. Esto significa que la acción del docente se mueve sobre dos variables: 
  1. Qué tiene que aprender el estudiante. 
  2. Cuáles son las condiciones óptimas para que lo aprenda, cuáles son los mecanismos precisos mediante los cuales la interacción docente-estudiante va a incidir sobre la actividad del estudiante. 
Es por eso, que una de las características básicas del docente, es tener en cuenta la interacción sistemática de los que son actores del proceso educativo, los estudiantes y él mismo, reunidos para realizar una tarea específica, el aprendizaje.

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