El autor Weiner sustenta, que todas las personas desarrollan explicaciones de causales escasos, de sus éxitos o fracasos e instauró un modelo teórico de atribución de dicha relación de causalidad. Según la teoría de la atribución del autor, la explicación de las causas de los acontecimientos se fundamenta en dos dimensiones principales: locus de control y estabilidad.

El estado emocional ante el éxito o el fracaso viene armonizado por el locus de control, es decir, por la atribución de que tal resultado es responsabilidad del propio individuo (interna), o de las condiciones ambientales (externa). Así que, ante fracasos, si la atribución de causalidad es externa, es decir, el resultado es consecuencia de eventos ajenos a uno mismo, sobre los que uno no tiene posibilidad alguna de control, la reacción emocional no debe ser tan negativa como si la responsabilidad de dicho fracaso fuera propia.

Asimismo, tampoco se produce la misma reacción emocional si el éxito es debido a nuestro comportamiento, o ha sido favorecido por las condiciones ambientales. La permanencia hace referencia a si las causas que han producido el éxito o el fracaso son duraderas o temporales, lo que afectará directamente a las expectativas futuras respecto al resultado de nuestro comportamiento.

Según estas dos dimensiones, pueden establecerse cuatro combinaciones posibles: 
  1. Externa-fija
  2. Externa-variable
  3. Interna-fija
  4. Interna-variable
Que dan lugar, a su vez, a cuatro tipos de atribuciones causales respectivamente: 
  1. Dificultad del quehacer: La dificultad de la labor es estable y externa. Indica las acciones que deben realizarse para conseguir un objetivo determinado. Si la asignación es muy difícil y no se consigue la meta deseada, ello no produce estados emocionales aversivos como los que se producen si se fracasa ante tareas fáciles.
  2. Suerte: La suerte, inestable y externa, característica de situaciones en las que el resultado obtenido no depende de la habilidad, ni del esfuerzo realizado, sino de factores aleatorios que, consecuentemente, es probable que no vuelvan a repetirse en situaciones similares.
  3. Habilidad: La habilidad es estable e interna. Denota capacidad del individuo para realizar un determinado tipo de actividades y se manifiesta por el éxito o el fracaso al intentar alcanzar una meta determinada.
  4. Esfuerzo: El esfuerzo es inestable e interno. Refleja la capacidad que tiene el individuo para mantener una serie de conductas durante el tiempo que sea necesario para obtener un objetivo específico. Cada meta determinada requerirá más o menos esfuerzo.
No obstante, las reacciones emocionales originadas por el éxito o el fracaso dependerán de las atribuciones causales que se hayan establecido. Ello explica por qué se produce una gran variabilidad individual en los estados afectivos ante los resultados obtenidos en situaciones aparentemente similares. 
Si bien todas las personas redujeran pausadamente las expectativas de eficacia si se producen fracasos continuados, tal disminución será especialmente evidente cuando se atribuyan como causas del fracaso la habilidad o la dificultad de la labor, que se sitúan ambas en el polo fijo de la dimensión estabilidad-variabilidad. 
En síntesis, los procesos del logro escolar no dependen únicamente de variables cognitivas, sino más bien de la interacción de factores de personalidad y disposiciones condicionadas socialmente, que son fruto de los esfuerzos del individuo para que se produzca un sentido de competencia.

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