En la actualidad, lo que hace que el aula de clases se vuelva intolerable para un importante número de estudiantes y docentes son los conflictos cotidianos y los actos violentos que se repiten en la vida diaria y la convivencia en las instituciones educativas. 

El progreso de la convivencia en las instituciones educativas, son una necesidad fundamental para enfrentarse a la violencia. Conseguir un buen ambiente de convivencia no se hace de la noche a la mañana, se consigue con un largo trabajo de información y formación del docente. La convivencia no es nada fácil, sobre todo cuando en el entorno educativo llegan a ser parte de conflictos que no llegan a solucionarse. Estos conflictos que no se solucionan y que se dejan pasar porque no se le da la importancia que realmente tienen, crean un clima deteriorado que pueden producir episodios de violencia en las aulas de clases. 
No obstante, se debe intentar crear una cultura de diálogo y negociación, con ello, se podrá conseguir buenas prácticas sobre educación para la convivencia donde se disuelven los conflictos de la forma más pacífica posible, construyendo una cultura escolar que huya de recetas y dé soluciones milagrosas que no existen. 
Tratar de tener en cuenta a las explicaciones del docente, y tratar de comprender contenidos académicos que están casi siempre por encima de lo que la atención del estudiante, puede captar sin esfuerzo, estudiar cómo resolver los conflictos cognitivos que se requieren, de un esfuerzo intelectual que significa dominar, al mismo tiempo, muchas cosas. Para que el estudiante se esfuerce intelectualmente debe de tener una motivación intrínseca, es decir, la que se genera en el entusiasmo y tener actitudes positivas de pensar que el esfuerzo que deben de realizar tendrá una recompensa, es decir, logrará el éxito. 
Además, el estudiante debe verse que está apoyado y valorado para poder aprender el beneficio que le pueden dar los estudios a largo plazo, lo que conllevará a mejorar su propia identidad personal. Eso es lo que ocurre actualmente, en la educación, que no tienen ese apoyo externo de sus familias o de sus docentes y que no pueden encontrar esa motivación interna que necesitan. 
Tener una estima académica supone el reconocimiento social de que el esfuerzo que está realizando con el que se ve recompensado con buenas calificaciones. Con ello el estudiante podrá darse cuenta de que todo va bien y que se están cumpliendo todas las expectativas que se han depositado en él. Por el contrario, el fracaso escolar conlleva a tener sensación de fracaso general e implica que su autoestima personal esté por los suelos. Esto conlleva que la motivación interna del estudiante falla y que el desánimo de incrementa.

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