Cuando se habla de motivación, se habla del proceso que provoca cierto comportamiento, que mantiene una actividad o modifica una existente. Además, motivar es inducir al estudiante hacia lo que se quiere enseñar; es llevarlo a participar activamente en las asignaciones escolares. Asimismo, motivar es conducir al estudiante a que se desempeñe a aprender, sea por ensayo, error, por imitación o por reflexión.

La motivación se fundamenta, en el intento de facilitar a los estudiantes una situación que los estimule a un esfuerzo intencional, a una actividad orientada hacia determinados resultados deseados y comprendidos. Equivalentemente, motivar es predisponer a los estudiantes a que aprendan y, consecuentemente, realicen un esfuerzo para alcanzar los objetivos previamente establecidos.
El propósito de la motivación consiste en despertar el interés, estimular el deseo de aprender y dirigir los esfuerzos para alcanzar metas definidas. La motivación es elemento decisivo en el proceso del aprendizaje y no podrá existir, por parte del docente, si el estudiante no está motivado, si no está dispuesto a malgastar esfuerzos. Puede señalarse, que no hay aprendizaje sin esfuerzo, y mucho menos aprendizaje, mientras que éste se desarrolla en un ambiente un tanto artificial. No hay método o técnica de enseñanza que exima al estudiante de esfuerzos. De ahí la necesidad de motivar las actividades a fin de que haya esfuerzo voluntario por parte de quien aprende.
La motivación por esencia establece una relación entre lo que el docente pretende que el estudiante realice y los intereses de éste. En la institución educativa, motivar es en última instancia llevar al educando a que se aplique a lo que él necesita aprender. El fracaso de muchos docentes radica en que no motivan sus clases, quedando, de ese modo, docente y estudiante en comportamientos estancos, sin comunicación, este es, el docente queriendo dirigir el aprendizaje y los alumnos no queriendo aprender.
Un estudiante está motivado cuando siente la necesidad de aprender lo que está siendo presentando. Esta necesidad lo lleva a aplicarse, a esforzarse y a preservar en el trabajo hasta sentirse satisfecho. En caso contrario, el docente terminará dando su clase, pero solo. Por eso debe ser preocupación constante del educador motivar sus clases. La motivación es la que da vida, espontaneidad y razón de ser a sus lecciones. La principal fuente de indisciplina en clase es la falta de motivación. Es frecuente encontrarse con docentes que entran en su clase, y automáticamente, se inicia los trabajos, en forma mecánica.
Para que se comprenda mejor la motivación es necesario que se precise que se trata de una condición interna, mezcla de impulsos, propósitos, necesidades e intereses, que conmueven al individuo a actuar. Todo comportamiento depende de estímulos externos y de las condiciones biopsiquicas del individuo. Una mismo evento, puede provocar comportamientos distintos, en distintas personas, así como en la misma persona, pero en situaciones internas y externas también diversas.
Todo aprendizaje se realiza impulsado por motivos, por necesidades, pero ocurre que el resultado del aprendizaje pasa, también a funcionar como elemento modificador del campo de los motivos, condicionando, así comportamientos futuros. Es decir; el aprendizaje crea nuevos motivos, nuevas necesidades.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.