La ausencia de la motivación en el aula, es señalada como una de las causas primeras del deterioro y uno de los problemas más graves del aprendizaje. Lo que es sustentado por varias investigaciones, que han mostrado la importancia de la motivación en el aprendizaje, sin motivación no hay aprendizaje.

La motivación en el aprendizaje, es el interés que tiene el estudiante por su propio aprendizaje o por las actividades que le conducen a él. El interés se puede adquirir, mantener o aumentar en función de aquellos elementos intrínsecos y extrínsecos anteriormente nombrados. Que deben ser distinguidos de lo que tradicionalmente se ha venido llamando en las aulas “motivación”, que no es más que lo que el docente hace para que los educandos se motiven.
Podemos clasificar la motivación en cuatro tipos: 
  1. Motivación relacionada con la tarea, o intrínseca.
  2. Motivación relacionada con el yo, con la autoestima.
  3. Motivación centrada en la valoración social.
  4. Motivación que apunta al logro de recompensas externas.
La motivación, no debe ser solo al principio de la actividad inicial, sino que debe mantenerse hasta el final, y ser el punto de partida, si el proceso de aprendizaje tiene éxito, de nuevas motivaciones para nuevos procesos. Cada estudiante se motiva por razones diferentes, esto nos lleva a una consecuencia: los incentivos tienen un valor motivacional limitado. 
La misma actividad incentivadora produce distintas respuestas en distintos individuos, o incluso en los mismos estudiantes en diversos momentos.
Por consiguiente, es más importante crear interés por la actividad que por el mensaje, para ello hay que apoyarse en los intereses de los estudiantes y conectarlos con los objetivos del aprendizaje o con la misma actividad. 
  1. Los educandos no se motivan por igual.
  2. Los educandos se motivan más y mejor, cuando existen mayores y mejores experiencias en el aula. 
La razón, es que los procesos permanecen siempre y sirven de refuerzo o motivación para posteriores aprendizajes. No se trata de motivar a los estudiantes, sino más bien, de crear un ambiente que les permita motivarse a sí mismos. Tiene mucho más sentido centrar nuestro interés en el entorno o en la situación de aprendizaje. 
¿Cómo se puede lograr? 
1. Seleccionando aquellas actividades o situaciones de aprendizaje que ofrezcan retos y desafíos razonables por su novedad, variedad o diversidad.
2. Ayudando a los estudiantes en la toma de decisiones.
3. Fomentando su responsabilidad e independencia.
4. Desarrollando habilidades de autocontrol.

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